Traductor del Blog

18 de julio de 2009

CONSENSO POLITICO, ECONOMICO Y SOCIAL: El juego de la frazada corta?



La convocatoria al diálogo efectuada por la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner desde Tucumán, en el marco de los festejos del Día de la Independencia, más allá de que se logren los acuerdos y los consensos necesarios para potenciar el engranaje productivo y conducir a un verdadero desarrollo económico con integración social en la Argentina, ya ha concitado el interés y ha impulsado un abanico de posiciones políticas, institucionales y sectoriales, con la activa participación de las entidades que representan a la industria, a las pymes y al agro.

En este sentido y yendo a lo que nos compete analizar, la posible evolución de la economía en función de la postura de estos relevantes actores del desarrollo productivo junto al gobierno, hay varios puntos a deslizar.

Por un lado, algunos sectores vinculados a la industria, piden un corrimiento cambiario en la cotización del dólar, depreciando el peso argentino (lo que técnicamente se denomina una devaluación competitiva de la moneda nacional), alegando el atraso cambiario que perciben (sobretodo quienes compiten en el comercio internacional), por el impacto de la crisis internacional y la ola proteccionista que irrumpió en el mundo, la inflación a nivel doméstico, las subas salariales y el incremento de los costos de producción, que señalan necesitan compensar con una mayor competitividad por precios relativos en el mercado internacional.

Pero una devaluación de la moneda, impacta negativamente en el salario y acota el poder adquisitivo de la mayor parte de la población, restringiendo el acceso al consumo.

Por otra parte, las expectativas de un dólar más alto (o en su defecto un peso depreciado en relación a las monedas extranjeras) impulsa a los pequeños ahorristas a ir tras el “dólar de colchón”, dejando de lado las herramientas que posee el sistema financiero tradicional, para que el ahorrista canalice sus ahorros, como el plazo fijo, que sirve además para promover las inversiones productivas y el consumo, indirectamente, a través de la liquidez que genera en el sistema financiero como “insumo” para el otorgamiento de créditos con los recursos provenientes de los ahorristas.
Yendo a lo que solicita el agro, una revisión de las alícuotas de retenciones (o derechos de exportación) a la soja, principalmente, pero también al maíz y al trigo, si bien se estima que una reducción de retenciones impactaría positivamente en el consumo y en la inversión en determinados sectores medio/altos de la sociedad, podría tener consecuencias serias en materia de recaudación por parte del gobierno, jaqueando las cuentas públicas y poniendo en duda el cumplimiento de las obligaciones del gobierno nacional, en materia de sueldos, inversiones y vencimientos de deuda pública y privada.

En definitiva es saludable este llamamiento al diálogo y al consenso, en el marco de intentar esbozar una estrategia de desarrollo económico, pero en ningún caso y como ha ocurrido en el conflicto gobierno/campo, debe buscarse la priorización de los intereses sectoriales por encima del interés común de la Nación, en búsqueda de un desarrollo sustentable, que garantice la integración social de los excluidos, que coadyuve a preservar las fuentes de empleo y que impulse la economía nacional apoyando la inversión productiva.

En este nuevo desafío el gobierno nacional, sin mezquindades, debe liderar los cambios que promuevan el consenso político, económico y social, abriendo los canales al un verdadero diálogo político con los partidos de la oposición, y con las entidades que forman parte del entramado institucional de la Nación Argentina, pero sin que esto genere un juego de “suma 0”, donde haya ganadores y perdedores en esta pulseada, debe dejarse de lado la máxima que parece imperar desde hace bastante tiempo, que se al “juego de la frazada corta”, que cuando nos tapamos la cabeza, dejamos descubiertos los pies.-

Lisandro Mogliati para
"Pymes On Line"

9 de julio de 2009

Desmitificando a la microempresa


Desmitificando a la microempresa

De una “herramienta del asistencialismo” a un “engranaje del desarrollo productivo de las pymes”

El microemprendimiento o la microempresa tiene “mala prensa” (como se dice vulgarmente) en los ámbitos empresariales, esto ocurre debido al encasillamiento del término vinculado a un uso poco ortodoxo del “microemprendimiento” dentro de las políticas de desarrollo social, a fines de la década perdida (como se ha definido en términos económicos a la década del ´80) y sobretodo en la década de los ´90, donde las políticas neoliberales, las recetas del “Consenso de Washington”, la tan mentada apertura económica indiscriminada y una política macro vinculada a las finanzas y a la especulación, llevaron al Estado Argentino a desarrollar o extrapolar de la experiencia internacional, en materia de políticas públicas orientadas al desarrollo local, programas de promoción del empleo a través del otorgamiento de créditos de “microemprendimiento”.

A partir de ello, la sola mención de “microemprendimiento” remite casi linealmente al asistencialismo, a una política de desarrollo humano que consiste en otorgar un dinero en condiciones muy “blandas” (hasta incluso subsidios del Estado o de ONG´s con este tipo de orientación) que serviría para adquirir maquinarias e insumos, para emprender una actividad productiva, que posicione a un desempleado en situación de autoempleo, a partir de la actividad que desarrollará con el financiamiento obtenido.

Esta consideración tan desacertada del concepto de microempresa, ha coadyuvado a limitar el alcance de la terminología y de los verdaderos objetivos de una política de promoción de la microempresa.

La microempresa debe constituirse en un actor relevante en la economía productiva local, como pequeña empresa de producción de insumos o de servicios, conexa con la empresa mediana, integrando eslabonamientos productivos y pueda así formar parte de un “cluster” local o regional, donde la estrategia de desarrollo productivo haya sido planificada en función de determinados vectores estratégicos.

Y en esa lógica de desarrollo, un pequeño emprendedor o microempresario, no debe ser visto como un beneficiario de las políticas asistencialistas, sino que debe cumplir un rol fundamental en la cadena productiva o como parte del “seed capital”, que irá creciendo de menor a mayor escala hasta convertirse en una empresa de mayor envergadura, cumpliendo con la finalidad de promover el empleo, la inversión y la renta.

Allí subyace la confusión que ha postulado a un microemprendimiento como una herramienta más del asistencialismo y no del desarrollo productivo local, y aunque en algún punto la política debería establecer un nexo entre “lo social” y “lo productivo”, para ir promoviendo en forma ascendente al desempleado o al excluido y acercarlo al sistema de la producción y el empleo registrado.

En síntesis, un microeprendimiento no es un crédito blando para un desempleado, y aunque esto a veces suceda, debe ser visto como herramienta de una política de desarrollo económico, como lo muestra cabalmente la exitosa experiencia europea de promoción de las pymes, donde las grandes empresas que hoy marcan el rumbo en Italia, España o Alemania, han sido, en el proceso de recuperación de la Europa de pos-guerra una pequeña empresa o un microemprendimiento; atento a ello es que debemos delinear nuestra estrategia de promoción de las pymes en este sentido, desmitificando y potenciando el rol de la microempresa y el concepto que hoy ha sido vilipendiado.-



Por: Lisandro Mogliati Para "Pymes on Line"

Radio 10 Pergamino 107.3: Pymes on line


Este sábado en Radio 10 Pergamino (107.3 del dial) arrancamos junto a Marcelo Di Césare, con u programa matinal orientado a las empresas y al desarrollo productivo local, "PYMES ON LINE", un espacio para hablar de negocios en un clima distendido de un sábado a la mañana. Para dejarnos propuestas, ideas, adhesiones y auspicios conectarse a pymesradio10@hotmail.com Los esperamos!!


Este programa esta auspiciado por la Cámara de Pymes y Micrempresas de Pergamino