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19 de febrero de 2010

La Crisis en Grecia: Similitudes entre la Unión Europea y la Convertibilidad Argentina de los ´90:




La crisis desatada en Grecia y que amenaza con trasladarse al resto de las economías de la “zona del Euro”, en particular en los denominados PIGS (cerdos en inglés, que comprende a Portugal, Irlanda, Grecia y España), tal vez las economías más vulnerables de la “Vieja Europa”, ha puesto en evidencia algunas debilidades de la unión monetaria, y las deficiencias estructurales del euro.



Como se sabe, la unión monetaria de los Estados Miembros de la UE, ha llevado a la desaparición de las monedas locales (salvo Inglaterra que sigue aferrándose a la libra esterlina) reemplazadas por el euro desde 1.999 como referencia nominal de las transacciones y desde 2.002, físicamente, como papel dinero en circulación en los países de la UE que adhirieron a la moneda única.



La integración monetaria es un factor de cohesión económica que no implica sólo una ruptura de las tradiciones europeas en lo inherente a la eliminación de la peseta española, la lira italiana o el dracma griego entre otras históricas monedas.



La Unión Económica y Monetaria, como política comunitaria, incorporó el euro como moneda de cambio y prevé la armonización de las políticas macroeconómicas y finacieras comunes a todos los países de la “zona euro”, todo esto en un marco institucional también común, el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) compuesto por el Banco Central Europeo (BCE) y los Bancos Centrales Nacionales (BCN) de los Estados miembros de la Unión Europea.



Esta situación que impone a los miembros de UE la obligación de armonizar la política económica, impide la adopción de políticas unilalerales, por parte de cualquier gobierno europeo, para la corrección de algunas variables nacionales de ajuste, como por ejemplo la devaluación competitiva de la moneda y reducir el déficit fiscal por esta vía, mejorando a su vez los términos de intercambio de comercio internacional, abaratando en términos relativos las exportaciones y encareciendo al mismo tiempo los productos importados.


Aunque se considere una aberración en el análisis económico, desde lo empírico en algunas de sus consecuencias visibles, lo que sucede ahora en la UE, tiene semejanzas con lo que la economía argentina vivió en la década de los ´90, tras la instauración del sistema de convertibilidad del peso argentino con el dólar estadounidense.



Por que?, si bien la Argentina forma parte de un acuerdo de integración como es el MERCOSUR, nada tiene que ver este acuerdo con el sistema, la organización y las implicancias logradas por el Tratado de Maastrich, que dio lugar a la Unión Económica y Monetaria Europea.



Pero aquella política económica de la convertibilidad, basada en los designios del Consenso de Washington, que persiguió, consolidó y defendió como bandera el menemismo gobernante y estuvo en el discurso de campaña de De la Rúa como cuestión inamovible, en su camino a la inconclusa presidencia, tuvo ribetes comparables con alguno de los problemas que hoy en día complican a la economía de los países de la “Euro Zona”.



La mayor coincidencia está en la imposibilidad de corregir el tipo de cambio en forma autónoma por parte de los países miembros, y poder depreciar la moneda nacional y hacer más competitivas las exportaciones nacionales.



Formar parte de la “zona euro” tiene la desventaja de un tipo de cambio fortalecido, que abarata y estimula las importaciones (y la salida de divisas) y encarece las exportaciones (restringiendo el ingreso de divisas por esa vía).



Argentina en el marco de la convertibilidad, pasó por un período de estancamiento de la producción industrial y el empleo.



En ese período colapsó el desarrollo económico nacional y hubo un proceso de reversión productiva, con la sustitución de la producción nacional por manufacturas de origen industrial (MOI) procedentes del exterior, producto de la fortaleza del peso argentino y la falta de ajustes virando hacia un tipo de cambio más competitivo.



Hoy la Unión Europea presenta un panorama similar en ese aspecto, aunque obviamente su sistema organizacional tiene la fortaleza y la estructura que no tenía ni tiene institucionalmente la Argentina.



Pero son evidentes las dificultades para que los productos europeos sean competitivos internacionalmente, por precios relativos altos, dada la fortaleza del euro frente al dólar y a otras divisas.



Definitivamente las manufacturas europeas resultan caras en los países importadores y no existe, unilateralmente, para los países de la unión, la alternativa de la corrección del tipo de cambio a través de la devaluación competitiva de las monedas nacionales, que ya no existen desde la instauración del euro.



Los países de la “euro zona” actual y la Argentina de la convertibilidad, son muy diferentes estructuralmente, pero así como la economía de nuestro país estuvo atada a un peso argentino sobrevaluado y con las exportaciones estancadas y poco competitivas, hoy, la UE presenta una economía atada al Euro como moneda de cambio, que se ha fortalecido cada vez más internacionalmete y esto lo sufre la producción y la competitividad internacional de las exportaciones, poniendo en peligro la producción y el empleo de una Unión Europea "envejecida" y con cargas sociales insostenibles en un futuro cercano.

14 de febrero de 2010

Agencias de Desarrollo Regional para potenciar el entramado productivo


Las ventajas y beneficios de las agencias locales/regionales para el desarrollo no es un tema nuevo, pero todo lo que tiene de trillado, lo tiene de positivo y los ejemplos están a la luz del día, la ciudad de Rafaela en particular y la provincia de Santa Fe en líneas generales, vienen desarrollando desde hace años una tarea de prospectiva acerca de sus vectores estratégicos para el desarrollo local/regional.


Este planteo debe basarse en la decisión política de las autoridades municipales y provinciales, pero en lo sucesivo, la estrategia de desarrollo debe contener y amalgamarse en un clima de diálogo multisectorial, donde lo que debe prevalecer es el consenso en materia de las políticas en pos del desarrollo económico regional.


La provincia de Santa Fe, liderada por la localidad de Rafaela, comenzó con estas ideas a fines de los ´80 y principios de los ´90, épocas de apogeo del liberalismo económico, donde el valor del Estado como barra estabilizadora de la economía, había perdido absolutamente su eje.


También ha fortalecido para alcanzar estos objetivos de ir plasmando el desarrollo regional (porque recordemos que esto es una tarea dinámica, que se da en entornos cambiantes), los lazos con la cooperación internacional, recibiendo la colaboración y el “expertise” de técnicos italianos en desarrollo regional, que trabajan asesorando a las seis agencias de desarrollo en el territorio santafesino, ubicadas en las ciudades de Santa Fe, Reconquista, Rafaela, Rosario, Gálvez y San Justo.


En ese marco de cooperación internacional, el modelo italiano se torna en un espejo donde mirar prospectivamente el futuro productivo, tecnológico y educativo de las regiones provinciales, trabajando para potenciar actividades económicas organizados bajo la figura de “cluster” que integren sectores de la producción con alto valor agregado, mano de obra intensiva, formación técnica de personal en un ambiente de desarrollo sustentable.


En la Provincia de Santa Fe se abordan proyectos que coadyuven a potenciar las actividades productivas que llevan a añadir valor a los comodities agropecuarios, como los proyectos de biocombustibles a partir de los cereales y oleaginosas, alimentos proveniente de actividades intensivas (carnes, lácteos, apicultura, frutales, etc.), el desarrollo de energía a partir de fuentes renovables, distritos industriales de la metalmecánica y los servicios conexos, entre otras varias actividades productivas, surgidas de un consenso público – privado y una firme decisión política.
Uno de los ejes de la intervención de la cooperación italiana en las Agencias de Desarrollo Regionales de la provincia de Santa Fe, está centrado en “el mejoramiento de las condiciones de competitividad de los sectores más dinámicos de la economía, con el objeto de promover procesos autónomos y sustentables de desarrollo, sobre todo en el ámbito industrial partiendo de la experiencia italiana y favoreciendo la multiplicación de las plataformas de intercambio entre realidades locales argentinas e italianas, públicas y privadas”.


En la provincia de Buenos Aires desde el Ministerio de Producción, también se está trabajando para optimizar los procesos de desarrollo endógeno en los distritos, a través de la Dirección de Desarrollo Local, esta tarea se centra en primer término, en que los municipios comiencen a delinear estrategias locales de desarrollo, de consenso al nivel distrital, para luego elevar ese “desarrollo local” a un plano regional de consensos entre distritos de similares características geo-políticas y productivas.


Esta concepción es acertada desde lo técnico, pues para pensar la región como tal, debe plantearse un mínimo programa de consensos locales por el desarrollo, previo a una estrategia regional, pero esto no es inamovible.


De hecho hay varias experiencias a nivel de la provincia de Buenos Aires que han sido exitosas en el planteo de un plan de trabajo regional, aún cuando los distritos en particular, no lograban plantear un esquema de desarrollo endógeno, como fue el Programa “Viva las Pampas”, que nucleaba en forma regional a municipios, empresarios y emprendedores, prestadores de servicios turísticos, logrando resultados concretos que potenciaron la creación de nuevos emprendimientos y una interacción regional que fue dando sus frutos.


Con estrategias comunes, aún bajo esquemas mínimos de organización y de co-gestión, los municipios con una estructura similar, con limitaciones presupuestarias, en sus recursos humanos (limitados por su estructura y presupuestos) y con similares características, pero que avizoren objetivos comunes, la figura de la Agencia Regional de Desarrollo puede constituirse en un nexo entre distritos y catalizador de acciones para con las autoridades provinciales del Ministerio de la Producción y en la Nación, a través de SEPYME.


Logrando la necesaria “economía de escala” que posibilite la gestión en forma corporativa de los diferentes programas para potenciar el entramado de PyMes regionales y la producción en líneas generales, que en forma autónoma, cada distrito encontrará limitantes.