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27 de marzo de 2010

Pergamino y Rafaela: Dos ciudades, dos modelos



Pergamino y Rafaela: Dos ciudades, dos modelos

Por Lisandro Mogliati (*), especial para Agencia NOVA.


Coyuntura versus estrategia.


Una crónica periodística acerca de la cuestión del desarrollo local, en tiempos de romance entre el Grupo "Clarín" y el gobierno nacional, titulaba “la Argentina deseada… Rafaela, el modelo de ciudad que deslumbra a la nueva Presidenta”.

Esta mención habrá tonificado el orgullo de los rafaelinos, sus autoridades, sus instituciones, sus empresarios y sus trabajadores, porque estos elogios tan merecidos, son de base real y producto de la interacción de los actores locales en torno a una estrategia común, o lo que la propia Cristina Fernández de Kirchner definiera como un “modelo virtuoso”, caracterizado por un entramado de empresarios emprendedores, de una matriz productiva diversificada, una arraigada cultura exportadora, un fuerte compromiso con la educación y la formación de los recursos humanos y una marcada y modernizada técnica de gestión pública y privada, donde el desarrollo local es el objetivo compartido por todos, la “Marca Rafaela” es producto de ese “proceso virtuoso”, participativo, que denota responsabilidades compartidas.

Como dato revelador de los logros de esta ciudad en materia de crecimiento económico asociado al desarrollo y a la “emprenditorialidad” de sus actores locales (gobierno, instituciones, pymes y trabajadores), podemos observar que mientras el valor promedio de cada tonelada exportada por la República Argentina globalmente como país, ronda los 460 dólares, mientras en Rafaela, las pymes locales (que comercializan sus productos en 86 países) exportan a un valor promedio de 3 mil dólares la tonelada, esto es valor agregado, empleo y desarrollo económico local.

Rafaela, es sin dudas el ejemplo a seguir para actores locales (especialmente los intendentes y funcionarios comunales), quienes tienen como meta un proyecto de desarrollo estratégico para su ciudad, que no sea dependiente al extremo de la situación nacional y el contexto internacional imperante, pasando de lo coyuntural a lo estructural, que es lo que realmente denota una decisión política conducente a una estrategia de desarrollo local.


Pergamino y su realidad

Un caso típico de ciudad que navega sobre la coyuntura, sin planificación estratégica, ni política local de desarrollo productivo, hoy día, la bonanza del sector agropecuario, particularmente, con aún buenos precios internacionales del complejo oleaginoso (el particular de la soja como comoditie tranzable internacionalmente) posibilitan la inyección de recursos líquidos en la ciudad, que estimulan otros sectores de la economía, como la construcción, el incremento notable del parque automotor, el estímulo del consumo que favorece al comercio y los servicios de la ciudad, pero que encuentra su propio techo en el mero consumismo, sin contar con una planificación local que promueva inversiones productivas o industriales, a través de los ahorros que pueda generar la renta agropecuaria y otras actividades económicas que se han reactivado a partir de la ostensible mejora de la economía nacional que se dio desde hace varios años ya, aún con sus altibajos.

Pero esto que ocurre en Pergamino, va a contramano del desarrollo local, es crecimiento económico desordenado, concentrado en un sector de la población y que contribuye a incrementar las desigualdades sociales y la inequidad, que a su vez lleva consigo mayores problemas y una absoluta desatención de la población marginada por este sistema, es decir, desempleados, subempleados y trabajadores, que están cada vez más lejos de los valores consumistas de la fracción de la población agraciada por esta bonanza.

Por eso hacíamos esa referencia primaria de “Dos ciudades, dos modelos”, Pergamino y Rafaela, crecimiento versus desarrollo, coyuntura versus estrategia, consumo versus inversión productiva, en definitiva, y aunque nos resulte molesto reconocerlo, en Pergamino, para un grupo selecto, hay un buen presente; en Rafaela, y para todos, hay un mejor presente y un promisorio futuro.

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