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16 de diciembre de 2011

Dos aristas distintas para evaluar la crisis por la desaceleración de China y el impacto local

Según el diario "Clarin" en su análisis económico, elabora una tesis algo dramática de la situación internacional y el impacto probable de la desaceleración china para nuestra economía, un análisis personal, había abordado esta situación ya algunos meses atrás, pero con una visión menos pesimista sobre las perspectivas 2012 para la economía argentina, en términos del impacto de la crisis financiera internacional.

"La desaceleración de China, una pesadilla para el año próximo"

16/12/2011 08:02:00 a.m.

El gigante industrial de Oriente podría sufrir una rápida desaceleración luego de una caída de la demanda en toda la zona euro, según varios analistas.

 
Sin un mercado europeo fuerte y en crecimiento, dicen, el sector industrial y comercial chino impulsado por las exportaciones verá caer su actual tasa de crecimiento de 9%. A un país que necesita un crecimiento de 5–6% para seguir el ritmo del crecimiento de la población, la recesión de la eurozona podría provocarle un aterrizaje forzoso.

HSBC y Standard Chartered, dos de los más grandes bancos occidentales que operan en la región, han reafirmado su confianza en el crecimiento chino. Pero Standard Chartered, aunque prevé un 8,1% de crecimiento para 2012, está preocupado por una creciente burbuja inmobiliaria y la falta de una amplia base de consumo doméstico. Por ahora, incluso los hogares más pobres ahorran mucho de su ingreso. Sin más amplios impuestos que pagar, con más sofisticados servicios ofrecidos por el gobierno como salud, asistencia social y protección de la pobreza para los más ancianos, la gente se siente impulsada a ahorrar.

 
Michael Derks, un ejecutivo de cuentas de FxPro, afirma: “Europa debe estar aterrorizada, pero son igualmente preocupantes los signos de que la economía que venía en alza de China están rápidamente debilitándose ”. Recientes sondeos sobre la producción manufacturera sugieren que el crecimiento en el sector está contrayéndose, el alza de la oferta de dinero fue la más lenta el último mes en más de una década y el auge de las exportaciones también ha mermado marcadamente, en especial a Europa. “Los precios de las propiedades están bajando y muy rápido en algunas ciudades importantes. Por ejemplo, un estudio mostró que los precios de casas nuevas en Beijing cayeron más de un tercio sólo en Noviembre”.

“El exceso de apalancamiento está amplificando el derrape chino. Según el FMI, el valor de los préstamos como porcentaje del PBI se ha duplicado desde 2006. Hay preocupación de que de que las deudas en instituciones financieras puedan crecer el próximo año. China descubrirá pronto cuán difícil es manejar la combinación de un amplio apalancamiento y una amplia montaña de deudas.” Derks dice que los inversores extranjeros han dejado China en los últimos meses por puertos más seguros. De tal modo, en 2012 toda la preocupación por lo que ocurre podría pasar de Europa a Asia.

- Nuestro análisis para DiarioPergamino "Crisis = Oportunidad" (http://lisandro-mogliati.blogspot.com/2011/10/diariopergamino-crisis-oportunidad-un.html) resumía lo siguiente:

"Lo concreto es que ante la crisis, los países desarrollados (especialmente EE.UU y la UE) consumen menos y reducen sus importaciones, China es proveedor de estas naciones, por lo tanto sus ventas externas se reducirán, como consecuencia de ello su ingreso de divisas se verá menguado.

Con estas mismas divisas China paga nuestras exportaciones del complejo sojero – aceitero, esta situación debería llevar a un nuevo punto de equilibrio en la cotización de los granos, pero no impactaría sensiblemente en el volumen de exportaciones, porque la elasticidad de la demanda de alimentos, es mucho menor que la de cualquier otro producto y además porque países como China e India, no pueden lograr un autoabastecimiento para alimentar a su vasta población"
 
Lic. Lisandro Mogliati
Gestión de Negocios Internacionales

3 de diciembre de 2011

La voracidad fiscal del municipio aleja las inversiones industriales y pone freno a la creación de empleo genuino






Mientras en otros municipios (como el caso de La Plata) eximen de las tasas a las industrias que se radican, en Pergamino aumentan las tasas a las pymes, al comercio y al agro con servicios cada día más ineficientes.





Si bien el margen de maniobra en materia fiscal a nivel municipal para atraer inversiones productivas y fomentar el crecimiento del empleo, no es el principal costo empresarial, sí constituye un componente importante que grava las actividades industriales (muchas veces ocasionando una doble imposición, cuando se trata de tributos que replican otros impuestos provinciales) ocasionando mayores erogaciones a las pymes.



Muchas veces proyectar ordenanzas que desgraven las tasas y otros gravámenes municipales, más que un alivio para la empresa (que de hecho lo es realmente), importa más que nada como una muestra cabal de voluntad política para promover el desarrollo local a partir de fomentar el arribo de nuevas inversiones.



Esto que no ocurre en Pergamino, donde la vocación de esta gestión ha mostrado verdadera voracidad fiscal a la industria y al comercio (dicho sea de paso las próximas boletas de impuestos municipales verán reflejado un importante aumento) con tasas que gravan a las pymes con alícuotas elevadas y cuya contraprestación es nula (porque recordemos que una empresa que paga una tasa, debería recibir un servicio determinado y aquí no ocurre).



En algunos otros distritos, como es el caso de La Plata, se está impulsando un proyecto de ordenanza denominado "Régimen de Impulso y Fortalecimiento a la Radicación Industrial", que ya cuenta con despacho favorable de la comisión de Hacienda del Concejo Deliberante.



Es importante destacar que en Pergamino la estrategia del Ejecutivo Municipal, en torno a las finanzas (lejos de lo que postula el Intendente Bruera en La Plata para atraer inversiones) no tiene en la mira fortalecer el desarrollo productivo, sino que Gutiérrez apunta a elevar la recaudación para sostener el nivel de gasto público municipal que ha escalado exponencialmente, debido a la batería improvisada de obra pública de los últimos dos meses de campaña que protagonizó “Cachi” Gutiérrez, y a un desprolijo incremento del personal municipal que no tiene relación con la prestación de servicios, que es cada día más ineficiente y deficitaria en todos los ámbitos de la gestión local y ahora con un aumento de tasas municipales, la gestión Gutiérrez pretende trasladar al contribuyente local el despilfarro de estos últimos meses.



Sorprendentemente en la ciudad de La Plata, el órgano fiscal del municipio, la Agencia Platense de Recaudación es uno de los impulsores del proyecto de desgravaciones impositivas a las industrias, contrariamente a lo que se hace en Pergamino a través de una mayor presión fiscal, a las industrias, al comercio y al sector agropecuario, principales impulsores de la economía local.



El Régimen de Impulso y Fortalecimiento a la Radicación Industrial de La Plata prevé una duración inicial de cinco años a partir de la instalación y puesta en marcha de empresas manufactureras y de servicios por radicarse o radicadas en 2009 inclusive, en los Parques y otras zonas industriales delimitadas por el municipio como aptas para la ubicación empresarial, incluso la iniciativa de promoción del desarrollo de la ciudad de La Plata también resalta que entre las estrategias de promoción industrial, la conformación de un polo de producción de alimentos bajo condiciones de fabricación no contaminante.



El proyecto de promoción industrial platense considera en sus fundamentos que estas acciones directas de eximir de las tasas municipales (entre otras medidas que beneficien al sector pyme), “permitan fortalecer una estrategia para distintos sectores productivos que a través de estímulos fiscales posibiliten el crecimiento de la micro, pequeña y mediana industria, y de aquellas empresas que ratifiquen su compromiso con esta Ciudad (La Plata) e incorporen trabajadores platenses y profesionales formados en la universidad pública y gratuita".



La normativa municipal que se pretende aprobar y que según pudimos corroborar, el Concejo Deliberante votará antes de fin de año, establece además que el montaje de fábricas o plantas productivas no paguen la tasa por derechos de construcción, siempre y cuando cuenten con el libre deuda municipal (no deben ser morosos); por ejemplo, la exención de los derechos de construcción dependerá de los metros cuadrados que tengan las fábricas y también se pondrá especial atención en la contratación de personal local por parte de las pymes beneficiadas.



En definitiva, seguimos viendo en Pergamino la inacción y una falta absoluta de compromiso de la actual gestión con el desarrollo local y con las inversiones productivas que generen empleo, parece ser que vía aumento de tasas y a expensas del contribuyente local, el municipio piensa “crear” más empleo público y seguirá en esta senda de tener una planta municipal inflada que hoy precisa de más de una decena de dependencias y reparticiones públicas, para poder albergar semejante estructura de personal, con la dicotomía de que la prestación de servicios es inversamente proporcional a la cantidad de empleados nombrados por Gutiérrez.-

Lic. Lisandro Mogliati - Especial para Radio 10 y DiarioPergamino.Com
"Hora Pymes"



28 de noviembre de 2011

AVANZA EN PERGAMINO LA CONSTRUCCION DE UN HOTEL INTERNACIONAL DE LA CADENA “HOWARD JONSHON”

Días pasados desde el segmento radial “Hora Pymes” que se emite los sábados por Radio 10 Pergamino en el programa local “Buenos Muchachos”, se visitó la obra en construcción ubicada sobre la Ruta Nacional 188, sobre uno de los accesos a nuestra ciudad (viniendo desde Rojas), donde se está levantando a buen ritmo, un nuevo emprendimiento hotelero de la reconocida cadena internacional “Howard Jonshon”.

Este es una buena iniciativa vinculada a la posición estratégica que tiene nuestra ciudad en la “zona núcleo”, y justamente el futuro hotel, estará enclavado muy cerca de donde están emplazados varios semilleros y en proximidades al Parque Industrial Pergamino.

Desde esta columna siempre solemos marcar puntos a mejorar o a corregir en torno al desarrollo de las inversiones que potencien el crecimiento y el empleo, y en este caso, no podemos obviar la relevancia estratégica para Pergamino de contar con un hotel de estas características, pensando no sólo en algún desarrollo turístico, sino que es importante atender la demanda de servicios de hotelería de alto nivel, que es lo que exigen muchas empresas y visitantes a la hora de optar por este servicio.

Si bien hay que destacar que estas inversiones están desvinculadas de la acción promocional del municipio para atraerlas y el impulso ha sido dado por la ubicación estratégica de Pergamino y su relevancia en la producción agropecuaria, es justo reconocer el arribo de esta nueva fuente de trabajo para los pergaminenses.

Otro dato saliente de esta inversión es que los responsables de este proyecto son pergaminenses, que decidieron avanzar en una franquicia de esta cadena internacional hotelera, que como lo estipulan este tipo de contratos, deben transferir el “know how” del negocio al nuevo emprendimiento que se está levantando en Pergamino.

El nuevo “Howard Johnson Pergamino”, contará con cuatro estrellas superior y una superficie de casi 5.000 metros cuadros, contando el

establecimiento con 61 habitaciones, un salón de convenciones con capacidad para más de 300 personas, restaurante para 120 comensales, lobby bar, business center y un spa.

Esta es una buena iniciativa para el posicionamiento nacional de nuestra ciudad en materia de servicios turísticos y una nueva fuente laboral que contribuyen a crear quienes invierten sus ahorros arriesgando en este tipo de proyectos, alejándolos de una mala costumbre que tenemos mayoritariamente los pergaminenses de optar a la hora de invertir algún excedente, por la mera especulación financiera que no genera empleo ni crecimiento regional.-

¿Se fragmenta la Unión Europea?

Este es primer columna para la "Revista Polígonos" de la ciudad de La Plata (se publicará próximamente este artículo exclusivo para este medio) - http://www.revistapoligonos.com.ar/

Soluciones financieras coyunturales no logran encausar la crisis estructural de las naciones europeas. Potenciar la especialización industrial en sus distritos productivos y abordar la cuestión social constituyen una llave para avanzar en la resolución favorable de una Europa unida y cohesionada.

Para todos los que hemos estudiado comercio internacional, nos era inevitable tener que analizar el proceso de conformación de la actual “Unión Europea”, como ejemplo integracionista pacificador y de reconstrucción de la Europa de posguerra, que a la vez inspiraba la creación de nuevos acuerdos programáticos entre naciones, tendientes a confluir en espacios comunes de integración regional, básicamente vinculados con la eliminación de aranceles y trabas al comercio recíproco, entre los países que integraban cada uno de los procesos, que con menos éxitos que fracasos se han experimentado en todos los continentes.

En América Latina se han diseñado procesos de integración regional, el más cercano al conocimiento popular es el MERCOSUR, conformado sobre la base del “regionalismo abierto” , que contiene en su bagaje ideológico al “libre comercio”, signado por esa búsqueda de la eficiencia que debería garantizar una desmesurada competencia internacional para las industrias y la producción, a partir de la apertura de la economía.

Más allá de estos postulados teóricos, los países que adhieren a acuerdos de integración (sobre todo en procesos de crisis internacional) terminan por obrar en sentido inverso a la apertura que esgrimen y en vez de abrir, suelen cerrar su economía para beneficiar con protección para-arancelaria a la producción nacional.

Volviendo a la U.E, su proceso de integración fue mucho más allá que el MERCOSUR en los objetivos planteados y alcanzados gradualmente durante más de seis décadas.

Luego del “Informe Delors” en 1988, el Consejo Europeo decidió avanzar en el acuerdo, profundizando al máximo la integración, alcanzando la Unión Económica y Monetaria, que prevé (entre muchas otras medidas) la eliminación de las monedas nacionales y su reemplazo por el Euro.

La instauración de la moneda común se alcanzó a partir del año 1.999 como valor de referencia a través de una conversión irrevocable (es decir que los países unilateralmente ya no pueden modificar el valor de la moneda) y a partir del año 2.002 comenzaron a circular billetes y monedas del Euro, en reemplazo de las históricas monedas europeas en la mayoría de los Estados que adhirieron a los tratados constitutivos de la UE .

Esta cesión de soberanía nacional que los países europeos que adoptaron el euro delegaron en organismos supranacionales , como es el caso del Banco Central Europeo, encorsetó el poder de maniobra de las economías nacionales, que no cuentan ya con la posibilidad de corregir asimetrías vía la depreciación del tipo de cambio, logrando inversamente que la moneda común se fortalezca frente al dólar y a otras divisas internacionales, situación que fue socavando la competitividad de las exportaciones en términos de precios relativos de la “Eurozona”, más allá de las cuestiones estructurales que viene sufriendo Europa en su organización económica, productiva y social que yacían ocultas tras el aparente éxito inicial del euro.

La ampliación de la UE, dadas las asimetrías de las economías de “los 27” miembros, es otro condicionamiento para que la crisis actual se pueda superar con éxito, en su momento el ingreso de países con menor desarrollo relativo a la UE (como por ejemplo algunas de las ex repúblicas soviéticas) terminó favoreciendo la deslocalización empresarial de países como España, Italia o Francia con un mayor nivel de desarrollo, con destino a los nuevos miembros que recibieron IED (Inversión Extranjera Directa) en función de los menores costos de producción y mano de obra.

Esta situación coadyuvó a la reducción de la tasa de empleo, nivelando hacia abajo los salarios que sumado a la fuerte inmigración latina, asiática y africana que presenta la UE, conjuntamente al envejecimiento de la población europea y las cargas sociales que ello implica, fueron generando un combo explosivo que contribuyó al déficit público de varios de miembros de la UE, que comenzaron a superar las previsiones que establece el “Pacto de Estabilidad y Crecimiento” de la Unión Europea que prevé que cualquier déficit no debe extenderse por encima del 3 % del PBI.

Es decir que el problema de la UE no es sólo una coyuntura económico-financiera, padece en realidad una situación crónica que está emparentada con un déficit estructural basado en una problemática social endémica, vinculada a una ostensible reducción del estado de bienestar al que estaba acostumbrado el europeo medio y debido a la falta de oportunidades para los jóvenes y su acceso al empleo.

La UE atraviesa entonces dos problemas centrales, uno de ellos, como ya lo hemos experimentado en la Argentina y en varios países en vías de desarrollo, es un ataque predatorio del “loby” de la especulación financiera internacional, que tiene entre sus garras a una presa mal herida y presiona a fondo sin medir demasiado las consecuencias en un mundo global con mercados interconectados, tratando sacar el mayor provecho de esta crisis.

El otro problema, más estructural por cierto, es un inminente y necesario re-diseño del Tratado de Maastrich (que dio paso a la consolidación de la Unión Europea), lo cual permitiría corregir asimetrías y hacer de la UE un territorio competitivo y que por sobre todas las cosas, respete el contrato social, que fue la verdadera motivación por la cual se comenzó a pensar hace más de 60 años la unidad de las naciones europeas.

De esta crisis, no se emerge con más salvatajes, blindajes o renegociación de deudas, la salida estructural está encaminada a profundizar el desarrollo regional de Europa, a través de un fuerte estímulo a la producción y a la industria, que tiene intactas sus potencialidades de continuar siendo la referencia internacional, en cada una de las especializaciones productivas, que caracterizan a sus distritos industriales que han posicionado internacionalmente a esa Europa del milagro, reconstruida tras el Plan Marshall.

Lic. Lisandro Mogliati

16 de noviembre de 2011

Vecinos vs Industrias? La falta de iniciativa del municipio por ordenar el desarrollo fomenta el conflicto de intereses.


Para Radio 10 y DiarioPergamino.com
Sin planificación y con promesas reiteradamente incumplidas por el Intendente Gutiérrez peligran las fuentes laborales en Pergamino

Pergamino sigue a la deriva, más allá del “Pergamino Avanza”, slogan electoralista del re-electo intendente Gutiérrez y de su inobjetable victoria del 23 de octubre, los hechos hablan por sí mismos en el virtual estado de indefensión y una carencia de estrategia que ha dejado estancada desde hace años a nuestra ciudad.

No quiero adentrarme en los hechos luctuosos que han ocurrido, porque la muerte marca un límite de no retorno y no vale la pena banalizar un hecho tan trágico como el que ocurrió esta semana en Pergamino y que debe ser la justicia la que deslinde responsabilidades.

Quiero detenerme en los temas que desde nuestra columna “Hora Pymes” de Radio 10 Pergamino, abordamos con la mayor objetividad que podemos, la producción y el empleo, son nuestro “métier” y a su análisis nos dirigimos.

La semana anterior, vecinos de la zona sur de Pergamino plantearon ante las autoridades municipales, una solicitud de deslocalización de una fábrica ubicada en el ejido urbano y de acuerdo a las manifestaciones de los vecinos, estaría ocasionando ruidos molestos y emanaciones potencialmente perjudiciales, en las adyacencias a la industria.

La empresa cuenta, aparentemente, con todas las habilitaciones correspondientes a su actividad y tampoco habría problemas en lo que respecta a la zonificación, es decir que la actividad puede desarrollarse en ese sitio, con lo cual no existirían impedimentos legales para que continúe normalmente con su gestión habitual.

Pero más allá de estos análisis, lo concreto es que entre las menciones que hacen los vecinos en su petitorio, http://www.laopinion-pergamino.com.ar/archivo/nota.asp?vernota=49639, plantean la necesidad del traslado de la PyME al Parque Industrial, cuestión que el municipio (más allá de la negativa de la empresa a deslocalizarse) hace tiempo viene declarando públicamente que el agrupamiento industrial de nuestra ciudad se encuentra completo y ya no está en condiciones de recibir nuevos emprendimiento (ver nota: http://www.laopinion-pergamino.com.ar/ARCHIVO/nota.asp?date=2011/09/10&vernota=47875&id=1182).

Entonces el Parque Industrial ya no cumple la misión de atraer inversiones y de ordenar el crecimiento económico local, porque ya no está en condiciones (según el municipio) de albergar emprendimientos en su predio, ni favorecer el empleo y deja de ser un medio que a la vez ayude a evitar la colisión de intereses entre la industria y la urbanización.

Que es lo esta situación denota? Ni más ni menos que la falta de planificación y previsión por parte del municipio, donde se debe trabajar para compatibilizar el desarrollo industrial con el crecimiento demográfico y contar con las herramientas que conduzcan al ordenamiento de la ciudad.

En esto el municipio viene haciendo agua desde hace años, con una serie de promesas incumplidas, como ampliar el Parque Industrial (que como en cada campaña fue renovada en esta última), la creación de nuevas zonas industriales en la periferia en la que tampoco se avanza y ni hablar de promover a las PyMES locales para que accedan a los programas nacionales y provinciales de apoyo a la industria, hechos que están fuera de la agenda pública local.

Cualquier situación potencialmente conflictiva no es resuelta por el municipio, problemas de localización de empresas ya existen en nuestra ciudad y las autoridades municipales no muestran interés en la búsqueda de una resolución favorable a preservar el empleo, aún a riesgo de que el empresariado baje la persiana ante semejante desidia y cesen las fuentes laborales.



Creo que es hora de colocar en la agenda pública local la estrategia del desarrollo económico y priorizar a las PyMES como verdaderas generadoras de empleo e inclusión, porque en estos 12 años de gestión la única “empresa” que vió duplicar su dotación de personal (aunque no mejoró sus servicios), ha sido la Municipalidad de Pergamino.-

4 de noviembre de 2011

Curar en salud: Medidas de intervención estatal que ayudan a “blindar” la economía argentina

Para DiarioPergamino y "Hora Pymes" - Radio 10 Pergamino


Cuando se plantea que la República Argentina está “blindada”, en un mundo global que atraviesa una crisis financiera sin precedentes (y sin solución?), generada desde los centros neurálgicos del poder, se hace alusión a la “economía global virtual”, a lo financiero, aquí es donde se debe resaltar nuestra fortaleza, a partir de la estrategia de desendeudamiento externo del Estado Nacional y un direccionamiento de la política económica, basada en el fortalecimiento del aparato productivo y desalentando la especulación financiera, esta sólida situación le otorga a la Argentina un “punto bonus” en el concierto internacional, pero no significa una total y absoluta indemnidad para nuestra economía de potenciales impactos exógenos que puedan provocar ciertas turbulencias coyunturales.

Algunas décadas atrás, crisis internacionales de menor cuantía que la actual, provocaban estragos en nuestra economía signada por las recetas de los organismos financieros internacionales, que nos imponían y aceptábamos a libro cerrado, planes de reestructuración de la deuda, como el Plan Brady en los ´80 o más cerca a este tiempo el llamando “Blindaje” al que le siguió el “Megacanje” de la Alianza, en cabeza del Ministro Machinea, todas recetas del FMI que fueron fracasando una tras otra y comprometiendo el crecimiento económico argentino y consecuentemente su desarrollo.

Estas políticas de neto corte neoliberal, cuya implementación por parte de los países en desarrollo que resultaban salvavidas de plomo, sólo aportaban beneficios al sistema imperante y atento a “salvaguardar” los intereses de los acreedores de la deuda y a sus operadores (los organismos financieros internacionales) que literalmente, vivían de estas negociaciones inescrupulosas y usurarias.

Este lunes 31 de Octubre, se puso en vigencia la Resolución 3210/11 que reglamenta las nuevas disposiciones para la compra de moneda extranjera, y varios formadores de opinión y economistas ortodoxos, discutieron la medida planteando que se trataba de una acción contrapuesta a las libertades económicas y que atentaba contra la transparencia del mercado financiero, alegando que en verdad se ocultaban tras la medida otras intenciones del gobierno, tendientes a preservar el valor de la moneda (función por cierto del Banco Central) y a evitar un recorte de las reservas argentinas, porque se trata de una intervención estatal que está en las antípodas de las recetas ortodoxas del liberalismo más rancio.

Esta medida, entiendo, forma parte de una batería de acciones que coadyuvan a fortalecer a la economía nacional y también evita la fuga de divisas, desalentando el mercado cambiario paralelo, entre otras consideraciones, puesto que quienes quieran adquirir moneda extranjera, deberán acreditar su identidad y además el origen de los fondos, siendo el monto de divisas que demanden compatible con su posición tributaria (es decir debe estar en línea con los ingresos formalmente declarados), en este sentido, es una medida que no debe asustar ni preocupar, simplemente ordena y sistematiza la adquisición de moneda extranjera.

Otra medida muy importante que se tomó esta semana y que complementa el fortalecimiento de las cuentas públicas y es por demás de justa, es la resolución conjunta de los Ministerios de Economía y el de Planificación, que elimina subsidios a empresas, en tal sentido se plantea la creación de un Grupo de Trabajo que analizará la estructura de costos de cada uno de los servicios subsidiados, con el objetivo de quitar subsidios a la luz, gas y agua a empresas tales como bancos, financieras, aseguradoras, juegos de azar, aeropuertos internacionales, empresas de telefonía móvil con jurisdicción nacional, entre otras.

Esta medida, permitiría en principio al Estado Nacional, un ahorro fiscal de más de 600 millones de pesos y no afectaría la tarifa de los servicios públicos de los usuarios domiciliarios, como tampoco debería impactar en un aumento de los precios de los productos y/o servicios que comercializan o prestan las empresas a las que se les elimina el esquema de subsidios, porque se trata de emprendimientos que han logrado un crecimiento superlativo en estos últimos años, que hace innecesario e inequitativo que el Estado Nacional los siga subsidiando en la tarifa que abonan por los servicios públicos.

Estas medidas que se tomaron esta semana, están a tono con otra acción del gobierno nacional que apunta también al fortalecimiento de la economía, pero más particularmente a la protección de la industria nacional, la estrategia de sustitución de importaciones, para ello el Estado Nacional dispone de varios mecanismos que morigeran el impacto de la crisis mundial ante una eventual avalancha de productos importados, se interponen en un universo de productos las llamadas “licencias no automáticas”, un control del gobierno que examina las importaciones y ponen un “freno” en la agilización del ingreso de los productos extranjeros, esto privilegia la producción nacional, fortalece el comercio interior y cuida el saldo de la balanza comercial evitando la salida de dólares por importaciones.

Todas las medidas de intervención estatal a la economía son criticadas desde algunos sectores ortodoxos y conservadores, que aún tras el fracaso rotundo del liberalismo a ultranza, pretenden sostener los postulados librecambistas, yo contrapongo estas posturas liberales con una frase del General Perón que describe a la perfección esta reflexión que presentamos y dice: "La economía nunca ha sido libre, o la controla el Estado en beneficio del Pueblo o lo hacen las grandes corporaciones en perjuicio de éste".

Hoy nos estamos aproximando a este pensamiento de Perón, y no por una proclama partidaria, sino simplemente en pos del beneficio de toda la sociedad, en especial de los sectores de la producción y para no repetir viejos esquemas o antiguos errores, un poco plantear la dicotomía del “Consenso de Washington o la autodeterminación”; "Washington" significaba en los ´90 el complejo político, económico e intelectual compuesto por los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial), el Congreso de los EE.UU o la Reserva Federal que bajaban las recetas en forma de acuerdos y que preveían para nuestros países en desarrollo: disciplina presupuestaria, cambios en las prioridades del gasto público, reforma fiscal, liberalización financiera y comercial, apertura al ingreso de IED (inversiones extranjeras directas), privatizaciones y desregulaciones.

Todo esto va quedando en el pasado y hasta nos parece una película sub-realista cuando Barack Obama en la reunión de esta semana en el G-20, felicita a Cristina Kirchner por hacer lo que está haciendo, obviando decirle que para que las cosas salgan bien, hay que hacer justamente lo contrario a lo que su país, EE.UU y a través de los organismos financieros internacionales, recomendó durante décadas y nos fue conduciendo de fracaso en fracaso.-



3 de noviembre de 2011

DiarioPergamino: La crisis en Grecia: similitudes entre la Unión Europea y la Convertibilidad Argentina de los ‘90

El Licenciado Lisandro Mogliati hizo un análisis económico comparativo entre ambas épocas en este artículo que tiene rigurosa actualidad pero que tuvo una visión de anticipación por parte de Mogliati hace meses atrás.




La crisis desatada en Grecia y que amenaza con trasladarse al resto de las economías de la “zona del Euro”, en particular en los denominados PIGS (cerdos en inglés, que comprende a Portugal, Irlanda, Grecia y España), tal vez las economías más vulnerables de la “Vieja Europa”, ha puesto en evidencia algunas debilidades de la unión monetaria, y las deficiencias estructurales del euro.



Como se sabe, la unión monetaria de los Estados Miembros de la UE, ha llevado a la desaparición de las monedas locales (salvo Inglaterra que sigue aferrándose a la libra esterlina) reemplazadas por el euro desde 1999 como referencia nominal de las transacciones y desde 2002, físicamente, como papel dinero en circulación en los países de la UE que adhirieron a la moneda única.



La integración monetaria es un factor de cohesión económica que no implica sólo una ruptura de las tradiciones europeas en lo inherente a la eliminación de la peseta española, la lira italiana o el dracma griego entre otras históricas monedas.



La Unión Económica y Monetaria, como política comunitaria, incorporó el euro como moneda de cambio y prevé la armonización de las políticas macroeconómicas y finacieras comunes a todos los países de la “zona euro”, todo esto en un marco institucional también común, el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) compuesto por el Banco Central Europeo (BCE) y los Bancos Centrales Nacionales (BCN) de los Estados miembros de la Unión Europea.



Esta situación que impone a los miembros de UE la obligación de armonizar la política económica, impide la adopción de políticas unilaterales, por parte de cualquier gobierno europeo, para la corrección de algunas variables nacionales de ajuste, como por ejemplo la devaluación competitiva de la moneda y reducir el déficit fiscal por esta vía, mejorando a su vez los términos de intercambio de comercio internacional, abaratando en términos relativos las exportaciones y encareciendo al mismo tiempo los productos importados.

Aunque se considere una aberración en el análisis económico, desde lo empírico en algunas de sus consecuencias visibles, lo que sucede ahora en la UE, tiene semejanzas con lo que la economía argentina vivió en la década de los ´90, tras la instauración del sistema de convertibilidad del peso argentino con el dólar estadounidense.



¿Por qué? Si bien la Argentina forma parte de un acuerdo de integración como es el MERCOSUR, nada tiene que ver este acuerdo con el sistema, la organización y las implicancias logradas por el Tratado de Maastrich, que dio lugar a la Unión Económica y Monetaria Europea.



Pero aquella política económica de la convertibilidad, basada en los designios del Consenso de Washington, que persiguió, consolidó y defendió como bandera el menemismo gobernante y estuvo en el discurso de campaña de De la Rúa como cuestión inamovible, en su camino a la inconclusa presidencia, tuvo ribetes comparables con alguno de los problemas que hoy en día complican a la economía de los países de la “Euro Zona”.



La mayor coincidencia está en la imposibilidad de corregir el tipo de cambio en forma autónoma por parte de los países miembros, y poder depreciar la moneda nacional y hacer más competitivas las exportaciones nacionales.



Formar parte de la “zona euro” tiene la desventaja de un tipo de cambio fortalecido, que abarata y estimula las importaciones (y la salida de divisas) y encarece las exportaciones (restringiendo el ingreso de divisas por esa vía).



Argentina en el marco de la convertibilidad, pasó por un período de estancamiento de la producción industrial y el empleo.



En ese período colapsó el desarrollo económico nacional y hubo un proceso de reversión productiva, con la sustitución de la producción nacional por manufacturas de origen industrial (MOI) procedentes del exterior, producto de la fortaleza del peso argentino y la falta de ajustes virando hacia un tipo de cambio más competitivo.



Hoy la Unión Europea presenta un panorama similar en ese aspecto, aunque obviamente su sistema organizacional tiene la fortaleza y la estructura que no tenía ni tiene institucionalmente la Argentina.



Pero son evidentes las dificultades para que los productos europeos sean competitivos internacionalmente, por precios relativos altos, dada la fortaleza del euro frente al dólar y a otras divisas.



Definitivamente las manufacturas europeas resultan caras en los países importadores y no existe, unilateralmente, para los países de la unión, la alternativa de la corrección del tipo de cambio a través de la devaluación competitiva de las monedas nacionales, que ya no existen desde la instauración del euro.




Los países de la “euro zona” actual y la Argentina de la convertibilidad, son muy diferentes estructuralmente, pero así como la economía de nuestro país estuvo atada a un peso argentino sobrevaluado y con las exportaciones estancadas y poco competitivas, hoy, la UE presenta una economía atada al Euro como moneda de cambio, que se ha fortalecido cada vez más internacionalmete y esto lo sufre la producción y la competitividad internacional de las exportaciones, poniendo en peligro la producción y el empleo de una Unión Europea "envejecida" y con cargas sociales insostenibles en un futuro cercano.



© 2011 Lisandro Mogliati para DiarioPergamino.com


24 de octubre de 2011

El "fin del trabajo" (?). Creación de empresas en cabeza de jóvenes emprendedores

El Programa de “Capital Semilla” del Ministerio de Industria de la Nación una gran herramienta estratégica para el desarrollo del autoempleo.


Proyectando las necesidades del desarrollo estratégico, es indefectible recrear las competencias emprendedoras y fomentar el espíritu de riesgo, sobretodo en el sector de los jóvenes, esto debe transformarse en el eje substancial para fomentar la creación de empresas y el empleo genuino.

Debemos hacer una apuesta fuerte para ir traspasando de un postulado prioritariamente especulativo, de base rentista y financiero (que hoy caracteriza el esquema de los negocios en Pergamino), a una estrategia de desarrollo productivo con asiento en la transformación de la materia prima y el agregado de valor, que favorezca un desarrollo industrial y la creación de nuevas PyMES, estrategia que en Pergamino ha quedado relegada.

El Ministerio de Industria de la Nación, a través de la SEPYME, ha creado un programa destinado a emprendedores, a partir de la sanción de la ley 25.872 de Promoción y Desarrollo del Empresariado Jóven. Este programa apoya a jóvenes de 18 a 35 años, que cuenten con una Idea Proyecto o un Plan de Negocios en los sectores de Industria, servicios industriales, TIC´s e investigación y desarrollo, brindando para ello un aporte de Capital Semilla (en la forma de "Préstamo de Honor").

Este plan brinda un apoyo financiero, que va desde los 15.000 a los 60.000 pesos, según el estadío en que se encuentre el emprendimiento; a su vez se apuntala a los jóvenes empresarios, con tutorías universitarias permanentes, que ayudan a la hora de proyectar un plan de negocios y ejecutarlo con éxito. Es decir que desde el gobierno nacional existe un decidido apoyo a que el empresariado nacional crezca y se consolide, y que particularmente los más jóvenes puedan ir desplegando sus habilidades emprendedoras en un contexto macro particularmente favorable para plasmar iniciativas empresariales, asumiendo riesgos.

En Pergamino, la UNNOBA ha comenzado a trabajar con un marcado apoyo en materia de competencias y estímulo de las iniciativas empresariales, conformando un Nodo de Desarrollo Emprendedor, a partir del Programa de Parques Tecnológicos e Incubadoras de Empresas, dependiente de la Comisión de Investigaciones Científicas del Ministerio de la Producción de la provincia de Buenos Aires.

Este es un dato de la realidad significativamente alentador, porque la UNNOBA, entidad de educación superior por excelencia en nuestra región, asume un rol que va más allá de su competencia en la formación y egreso de profesionales, y pasa a ocuparse paralelamente de fomentar el espíritu de riesgo y el emprendedorismo, brindando apoyo en la planificación de los proyectos con potencial, esta es una actividad estratégica, si pensamos proyectar el desarrollo regional a partir de la creación de empresas.
Al esfuerzo de la UNNOBA deberían sumarse otra instituciones del tercer sector, como también la educación media y terciaria de nuestra ciudad, de modo tal que el fortalecimiento de las competencias emprendedoras y la concientización del espíritu de riesgo empresarial, vaya ganando referencia curricular en los diferentes espacios educativos y desde edades muy tempranas, los jóvenes comprendan la importancia estratégica de emprender, de arriesgar en actividades empresariales con sesgo productivo.

 
Estamos transitando el siglo XXI y cada día que pasa, vemos con sorpresa que la hipótesis elucubrada por el economista estadounidense, Jeremy Rifkyn, en su obra editada en 1.995, titulada "The End of Work" (El Fin del Trabajo) se va confirmando, y el empleo, tal como lo concebimos a lo largo de la historia y aún en la actualidad, escasea y el panorama será aún más complejo y desalentador en el futuro próximo.

 
De este modo, el mensaje que pretendo transmitir con estas líneas, es que un emprendedor formado no sólo técnicamente en el proyecto que lleva adelante, sino también en la conciencia de crear su propio empleo, podrá adquirir habilidades fundamentales que le permitan subsistir en un mundo globalizado, competitivo y complejo, donde el concepto del empleo estable, va quedando derrumbado.-


15 de octubre de 2011

LA “RURALIDAD INDUSTRIAL” UN PROYECTO NACIONAL PARA MODIFICAR LA MATRIZ PRODUCTIVA DE LA ARGENTINA







Columna para "Hora Pymes" - Radio 10 Pergamino y DiarioPergamino.Com






La Presidenta de la Nación, Cristina Kirchner, ha tomado una decisión estratégica que será histórica para nuestro desarrollo y tiene que ver con el impulso del concepto de la “ruralidad industrial”.

Esta decisión que nuestra mandataria enfatiza en cada uno de sus discursos, donde trata de que la sociedad internalice las implicancias y los beneficios de esta estrategia en cada una de las regiones del país, a fin de que la matriz productiva vaya virando hacia el valor agregado, superando paulatinamente el modelo agro-exportador de materias primas, re-direccionándolo a la industrialización y elaboración de alimentos para el mundo.


Para entender el modelo agro-exportador, aquel mote de “Granero del Mundo” con que se conocía a la Argentina, tan arraigado en nuestra idiosincrasia social y económica, tenemos que mirar bastante para atrás y retroceder en el tiempo hasta 1.880, épocas del controvertido Julio A. Roca, cuando la Argentina aparecía en condiciones de insertarse en el comercio mundial como proveedor de materias primas de una de las potencias mundiales del momento como era Inglaterra, tras nuestra “descolonización” de la Corona Española.


El comercio internacional argentino, estaba signado bajo este modelo exportador de productos primarios e importador de la mayoría de las manufacturas que se consumían en el mercado interno, relegando la posibilidad de industrializar nuestra materia prima, y si bien este esquema posibilitaba a nuestro país períodos de prosperidad económica, forzaba una situación de dependencia de la industria extranjera, que nos proveía de las manufacturas necesarias.


A su vez este modelo capitalista, coadyuvaba a la fragmentación e inequidad social, con sectores concentrados en la explotación agropecuaria muy acaudalados y estratos sociales muy bajos, dependientes de una oligarquía dominante.


Por otra parte, la condición de la Argentina como país periférico de la economía mundial, favoreció a que las naciones más industrializadas de Europa, influyeran en forma determinante sobre la organización de la producción nacional, porque (al igual que ahora), eran las potencias del momento las que fijaban los precios de los productos y decidían el destino de las inversiones de los capitales transnacionales, esto condicionaba las decisiones autónomas acerca de qué productos convenía producir en cada país.


Hoy 130 años más tarde, no es distinto lo que ocurre con los mercados internacionales, las cotizaciones de nuestros “comodities” no dependen únicamente de los “fundamentals” (*) de mercado, la especulación financiera e intereses ajenos a nuestro país, influyen en la determinación de los precios y condiciona los volúmenes de producción, a su vez, nuestra balanza comercial externa, se compone en gran parte de su saldo positivo por las divisas que ingresan por exportación de materias primas, mientras las importaciones son mayoritariamente de manufacturas con valor agregado por trabajo extranjero.

Pero la tendencia histórica empieza a torcerse, el año 2010 cerró por primera vez con el ítem en nuestra balanza comercial que mide las manufacturas de origen industrial (MOI) superando a las manufacturas de origen agropecuario (MOA), es un buen comienzo, pero el verdadero desafío es cambiar el paradigma productivo nacional y “estirar” las cadenas de valor de nuestra producción primaria; la cadena de la soja, por ejemplo, transformada en aceite, alimentos para consumo humano y animal, y potenciando la conversión de granos en carne, panificados y pastas, entre otras manufacturas.


Pero en toda esta estrategia que finalmente se implementa, hay una clave que resulta primordial, que el valor agregado se produzca en el origen mismo de la materia prima, evitando deslocalizar los procesos productivos, revitalizando la cultura del trabajo en los pueblos y las ciudades del interior argentino, a través de la industrialización, pero también de la investigación y el desarrollo de las tecnologías aplicables a los alimentos y a los procesos.


Esto debe emparentarse con una iniciativa política de desarrollo endógeno, con instancias participativas y de consenso local, donde los municipios, las entidades intermedias y los actores de la educación, participen activamente en estos procesos virtuosos y hagan sus aportes de conocimiento y responsabilidad social en la prospectiva territorial.


Hay una definición del Presidente del INTI, Enrique Martínez, uno de los organismos abocados a fortalecer esta estrategia que sintetiza el concepto de “ruralidad industrial” y lo define gráficamente: “el desarrollo de fuerzas productivas a escala de cada ciudad, que sean capaces de producir gran parte de los bienes que allí se consumen o utilizan, con una dimensión económica, pero sobre todo social”.


Lisandro Mogliati
Lic. en Gestión de Negocios Internacionales
“Hora Pymes” – Radio 10 Pergamino // DiarioPergamino.Com
www.lisandro-mogliati.blogspot.com

12 de octubre de 2011

Problemas en la economía mundial: Dificultades y Oportunidades para la Argentina



Problemas en la economía mundial, Dificultades y Oportunidades para la Argentina (*)

La economía mundial está entrando en una nueva recesión dado el agravamiento de la situación de los países desarrollados y a que los responsables del manejo de la política económica de esa región están más decididos a atender el problema de las finanzas que el de la economía real. Esta recesión es la segunda parte de la que se inició en el año 2008, dado que no se resolvieron los problemas de fondo que la desencadenaron. A diferencia de cuando surgiera tres años atrás, en que había estallado en el sistema financiero especulativo de estos países, ahora se ha transmitido a la economía real, que ya venía creciendo a tasas muy bajas. Ante ese panorama se han implementado como respuesta muy fuertes programas de ajuste fiscal que están agravando la contracción de sus economías (como no podía ser de otra manera) aumentando las condiciones para que se desencadene una crisis de deuda en varios países del viejo mundo. La crisis ya está afectando de alguna manera al resto de los países del mundo.

Vale la pena recordar que apenas tres años atrás, los días siguientes a la explosión de la burbuja especulativa, y para evitar que una buena cantidad de bancos quebrara ante el peligro de no poder hacer frente a sus obligaciones (como el centenario Lehman Brothers), los representantes del sector financiero lograron imponer a la sociedad la idea de que se necesitaba rescatar a los bancos para evitar que todo el sistema económico se hundiera. Luego de tener que decidir contrarreloj el curso de la acción a seguir, y ante fuertes reclamos de los ciudadanos de esos países pidiendo el castigo de los bancos y de los banqueros, finalmente sus gobiernos decidieron implementar fuertes ayudas al sistema financiero, prácticamente gratuitas, dejando fuertemente endeudados a los países y muy agravadas sus cuentas públicas nacionales. Los Estados, luego de esas ayudas, debieron hacerse cargo de los intereses de la nueva deuda “heredada”. Dado que estas economías estaban creciendo poco y no pueden generar en forma genuina los recursos excedentes necesarios para pagar los costos de la deuda, repitiendo la estrategia que a la Argentina la llevó a la explosión del año 2001, han decidido recortar sus gastos públicos para enfrentar esas obligaciones. Esto es lo que les exigen los técnicos y los tecnócratas del FMI y del Banco Central Europeo para aportarles los recursos que necesitan para enfrentar los pagos. Los programas de recorte fiscal aplicados son demasiado similares a los que se implementaron una década atrás en nuestro país: privatización, aumento de la edad de jubilación de los trabajadores, descenso de los salarios del sector público y de las jubilaciones, reducción de las plantillas de trabajadores del Estado y recortes de los programas sociales que atienden a la población más necesitada. Como es bastante sencillo de predecir, la aplicación de estas medidas no puede provocar más que recesión, hasta que la situación sea insostenible. Hacia allí vamos.


Cambios estructurales en el mundo

La pregunta principal que habría que haberse hecho tres años atrás era por qué los principales líderes económicos de los países desarrollados representan al sector financiero y no al sistema productivo. O lo que es más o menos lo mismo, por qué el sector productivo dejó de ser el sector que lidera la conducción económica de estos países. Para responderlo, hay que tener en cuenta que el sistema económico mundial ha sufrido grandes cambios en las últimas cuatro décadas. Ya a inicios de la década del ´70, la crisis del petróleo había provocado enormes transferencias de dinero de los países petroleros a los desarrollados buscando oportunidades donde colocar los nuevos ahorros. Esa fabulosa cantidad de dinero en poder de los bancos occidentales comenzó a generar la necesidad de buscar nuevos negocios donde colocar los fondos, y a atraer a los mejores talentos humanos para, gradualmente, diseñar, desarrollar, operar y justificar socialmente el nuevo curso de la actividad. El éxito del proceso fue llevando a que su tasa de ganancia fuera muy superior a las producidas en los sectores productivos, con lo que este sector empezó a ganar ascendencia económica y social. En una segunda etapa, el final de la llamada “Guerra Fría” también hizo su parte, ya que, por diferentes razones que exceden este trabajo, el enfrentamiento geopolítico entre Occidente y el bloque del Este generó una fuerte restricción al movimiento de factores de la producción entre los países, que al desaparecer con la caída del “Muro” provocó el surgimiento de nuevos y numerosos polos de producción competitivos, con menores costos que los de los países desarrollados, lo que dio inicio a una continua salida de inversiones hacia los países emergentes. A partir de ese punto, estos nuevos actores del mundo económico no han parado de crecer a tasas muy elevadas, al contrario de lo sucedido en las economías tradicionales, que en su mayoría entraron en un período de crecimiento lento.

Como mostramos en las siguientes tablas, las 34 economías de la OCDE (la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que nuclea a la mayoría de las economías más desarrolladas) representaban en 1980 el 76,2% del PB Mundial, medido en dólares, a precios corrientes. Esa misma proporción ascendió al 79,7% en 1990, se mantuvo en el 79,7% en el año 2000, pero se redujo fuertemente al 66% según las recientes estadísticas del Fondo Monetario Internacional. Si analizamos sólo a los principales 7 países más desarrollados (el G7), su participación en el PB Mundial, que era del 62,1% en 1980, pasó al 64,9% en 1990, al 65,7% en 2000 y cayó al 50,7% en 2010. Los mismos valores para los principales 32 países emergentes indican que, mientras en 1980 representaban el 16,8% del PB Mundial, habían caído al 12,5% en 1990, y habían vuelto al 16,4% en el año 2000, ascendieron al 28,3% en el 2010. Todo el conjunto de los países emergentes y en desarrollo, siguieron un camino similar, pasando del 23,8% en 1980 al 34% en 2010.



Si durante la próxima década se repitieran las tasas de crecimiento experimentada por de cada uno de los bloques, las 32 principales economías emergentes pasarían a representar el 49,1% del PB Mundial, mientras los países de la OCDE caerían el 50,9% restante.

Estos datos de la situación internacional marcan las tendencias de crecimiento de la economía mundial y, en alguna medida, muchos de los conflictos sociales y de indignados que se están dando en el mundo actual. También marca las regiones del mundo en que se está generando el crecimiento actual y dónde se producirán las mayores oportunidades para las inversiones en los próximos años. Más allá de los problemas actuales que se producirán con la crisis, a la larga será positivo para el resto de las naciones que se vaya ampliando el círculo de los países desarrollados, porque ésto va a aumentar las oportunidades de alcanzar un mejor nivel de vida para la gran mayoría de la población mundial, que aún vive en la pobreza, ya que ampliará las posibilidades políticas, geográficas y demográficas de progreso de buena parte del mundo. El colectivo económico mundial está marchando a dos velocidades: un grupo va adelante, avanzando muy lentamente, y el otro acercándose desde atrás, a gran velocidad.

Por esta razón es que resulta tan difícil entender la estrategia que están queriendo llevar adelante los países de Europa, y en menor medida EE.UU. Resulta cada vez más difícil pensar que en el fondo de las decisiones y de los planes que están impulsando los estrategas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo hubiera actos socialmente positivos, distintos a la presión por la transferencia de la mayor parte de los activos tóxicos, de los bancos a los estados; a la lucha sin piedad entre los bancos por la compra de aquellos de los más importantes que se encuentran en problemas, al punto de la zozobra; o a la pelea entre las empresas transnacionales por quedarse con las empresas públicas de los países con déficits, que tanto se presiona por su privatización. Si no es por ello, es difícil entender la lógica de su estrategia. Si la historia mundial se rigiera por las fuerzas que gobernaron los años de la crisis de la Argentina, no debería tenerse tantas dudas de con qué principios y con qué motivos se toman estas decisiones.




El impacto de la recesión mundial en la Argentina

Dado que los países desarrollados son grandes consumidores de productos y servicios, de los que una parte muy grande (y cada vez mayor) de los mismos es fabricada en los países en desarrollo y emergentes, la recesión reducirá esta compra fuertemente. Esta situación obligará a los países en desarrollo a modificar su estrategia para mantener las altas tasas de crecimiento, hasta que se recupere la economía mundial. Ello implicará, en el corto plazo, concentrar su crecimiento en sus propias economías, y para el mediano y largo plazo desarrollar lazos con otras economías en desarrollo, para promover el crecimiento mutuo e independizarse en alguna medida de la situación de los países desarrollados. Sin duda, todos intentarán defender su producción y cuidar el empleo de su población de los saldos de exportación de bienes y servicios que estarán buscando nuevos mercados donde ingresar.

Una conclusión bastante obvia es que Argentina no quedará al margen de esta tendencia mundial. Deberá buscar una estrategia similar para mantener el alto nivel de crecimiento logrado desde el 2003 hasta la fecha, de 7,1% anual promedio. Por más que las exportaciones se han triplicado desde el final de la Convertibilidad, y han crecido a un ritmo de 13% anual promedio, cercano al doble al del crecimiento del PBI, y a que en el presente año alcanzarán un record histórico cercano a los 85 mil millones de dólares, aún representan una parte menor del producto bruto, cercano al 18% del total. A pesar de que este porcentaje no es tan elevado, las divisas que se generan por las ventas externas son muy importantes y necesarias para que la economía funcione normalmente, adquiera los insumos y bienes que necesita del exterior y haga frente a sus obligaciones externas. Dado que nuestro país debe cuidar el saldo favorable de la balanza comercial y que éste se viene reduciendo, es de esperar medidas concretas para mantener el resultado positivo.

Ante un escenario de recesión mundial nuestro país también deberá orientarse al mercado interno. Esta situación no es deseada ni elegida. Es un hecho de la realidad que llega desde el exterior, al margen de nuestra voluntad. Ante la crisis se debe actuar con decisión, tomando las medidas que fueran necesarias, (como en toda crisis) con una cuota importante de realismo y de imaginación para enfrentarla del mejor modo posible, como ya se hizo en 2009 con resultados bastante aceptables. Hay que estimular el gasto, la inversión, el desarrollo de obras públicas y el consumo, cuidando los empleos y la producción nacional.

Pero fundamentalmente es necesario ser muy lúcidos y serenos para darse cuenta que, más allá de lo lamentable que es atravesar una recesión mundial, esta crisis también va a brindar oportunidades. En particular, la misma puede permitir delinear cambios necesarios para potenciar la economía, para modificar el rol de Argentina en el mundo y para tejer nuevas alianzas en materia internacional para cuando pase la recesión. Hay una serie de asuntos en nuestra economía que deben reorientarse y, aprovechando el relativo aislamiento que provocará la crisis mundial, se puede aprovechar para resolverlas.

La estrategia general a implementar durante el período de recesión debería apuntar a fortalecer y expandir la capacidad productiva de la economía nacional, profundizar la integración regional con los países de América del Sur y desplegar relaciones económicas y políticas más profundas con los países emergentes.

La especialización como proveedora mundial de materias primas y recursos naturales debe ir quedando atrás, abriendo paso a una nueva etapa, superadora de la tradicional, consistente en la agregación de valor local, el impulso a las producciones regionales y de impulso a sectores de alta tecnología. Es el camino más corto hacia el desarrollo del país.

Lineamientos fundamentales para enfrentar un contexto internacional recesivo:

1- Fortalecer y expandir la capacidad productiva de la economía nacional

Hay numerosas regiones y localidades de nuestro país que aún no han alcanzado razonables niveles de desarrollo porque se encuentran ligadas a actividades y a producciones primarias de subsistencia. Estas zonas necesitan desplegar y desarrollar su potencial productivo hasta igualar la media argentina. Nos referimos a tantas zonas y localidades de muchas provincias que se encuentran integradas en forma muy precaria a la economía nacional. Transformar esas economías y esos sistemas productivos ya superados, implicaría mejorar los niveles de vida de numerosos pueblos del interior de nuestro país, para que sus habitantes también dispongan de las ventajas, los beneficios y las oportunidades de que goza el resto.

Así como se necesita trabajar en la substitución de importaciones con valor agregado, se necesita generar una substitución de empleo de baja productividad. Ésto es un proceso. A medida que nuestra economía termine de reducir el desempleo tan elevado que sufrió durante la Convertibilidad y lo lleve a niveles aceptables y razonables, cercanos a tasas del 5% de desempleo, donde cada persona pueda insertarse fácilmente en el mercado de trabajo según su capacidad y su formación, como supo ser habitual durante décadas en nuestro país, como hay cada vez más consenso que debería ser la meta para el próximo período de gobierno, habrá que ir la búsqueda de este objetivo superador. El mismo debería implicar la transformación y modernización de los sistemas de trabajo primarios más rezagados, por otros más productivos. Ello permitiría emplear personas en tareas de mayor rendimiento económico en la misma localidad, ligadas a la industrialización de esos recursos naturales, con lo que el PB local y por habitante crecería. Ello implicará un fuerte salto de calidad de vida para esas personas, y una dinamización para las regiones todavía marginales.

La transición es clara y es simple. Una vez que la tasa de desempleo alcanza su nivel friccional, aquel en que sumarse al mercado laboral prácticamente depende de cada persona, la oferta de trabajo para una actividad está muy ligada a la retribución del trabajo en esa producción, por lo que el desafío empresario pasa por la productividad del empleo. Lo importante no es lo que se paga en valor absoluto al trabajador, sino lo que este produce. Ello lleva a un círculo virtuoso de productividad, donde los puestos de trabajo son mejor pagos, pero a su vez son más productivos, por lo que mantienen (o mejoran) la competitividad. Este proceso está directamente ligado a la inversión, que implica agregación de valor e industrialización.

Por ejemplo, en una economía regional donde se produce algodón, si se empezara a industrializar el mismo en la zona para producir tejidos, que pagan mejores salarios que el trabajo en el campo, la tasa de desempleo regional comenzaría a bajar. La población se desplazaría al sector industrial, por lo que, con menos personas trabajando en el campo, se debería hacer el mismo trabajo que antes realizaban más trabajadores, por lo que se necesitaría capacitarlos e implementar mejores sistemas de organización, que implican mayores salarios, pero empleos más productivos. Así, gradualmente, se dejaría de enviar el algodón a las ciudades más industrializadas y empezaría a industrializarse en la misma región, generándose un círculo virtuoso, donde los trabajadores ganarían más, la demanda local y los precios del algodón serían más estables y elevados, se elevaría el empleo, se fortalecerían las cadenas productivas, aumentarían la producción y las ganancias generales y se pagarían mayores tasas e impuestos a los gobiernos locales y provinciales.

En este proceso es vital promover e incentivar un sistema que aliente y canalice la inversión. Es un hecho que la misma está creciendo fuertemente en los últimos años. Actualmente nuestra economía está sosteniendo una de las tasas de inversión más altas de las últimas décadas, situándose en el orden del 23% del PBI, la segunda más alta de la región detrás de Chile. Ello es muy importante porque permitiría sostener altas tasas de crecimiento en el futuro. Lo necesario, más allá de esta mejora es atender dos situaciones puntuales. La primera es revertir el proceso por el que cada año se retiran del país miles de millones de pesos. La misma no tiene sentido desde que nuestro país ha mostrado en los últimos nueve años una de las tasas de crecimiento más altas y estables del mundo. Todos esos recursos podrían perfectamente financiar las necesidades de inversión nacional obteniendo buenas tasas de rentabilidad en el sector productivo. Hay que desarrollar instrumentos financieros ligados a la producción para incentivar proyectos de inversión nacionales, para que estos fondos se queden en el país y financien inversiones productivas.

El segundo punto pendiente es el de implementar un sistema que aliente la inversión en el interior del país. Ello se podría estimular mediante diferenciales impositivos y de tasas de interés que premien la inversión productiva en los lugares menos desarrollados del territorio. Por supuesto, esta promoción de la inversión productiva debe ser complementada con otros asuntos que son importantes a la hora de decidir montar un emprendimiento en una localidad. Entre ellas está la necesidad de contar con recursos humanos de calidad para integrar los planteles de las empresas. La fuerte inversión en educación que se ha logrado en los últimos años debe ser mantenida, las inversiones en los programas de educación en nuevas tecnologías como el Plan Conectar Igualdad debe continuarse, apostando al 100% de fabricación y desarrollo nacional, y debe continuar el proceso de inversión en la recuperación de las escuelas técnicas, grandes formadoras de recursos humanos para el sistema productivo.

Este proceso de industrialización también requiere agregar valor en origen, para las economías primarias. Ello logrará generar más y mejores empleos locales, aumentar la demanda agregada y diversificar la producción regional. Por esa vía se podría retener dentro del mismo territorio buena parte de los salarios, sosteniendo e intensificando el sistema económico, evitando que el ingreso se consuma en otras regiones más industrializadas del país, que estanca el crecimiento local.

También es necesario desarrollar obras de infraestructura que permitan poner en valor numerosas regiones del país. Esto implica desarrollar sistemas de transporte para unir y mejorar el acceso a numerosas zonas del territorio que, por falta de buenos accesos, quedan marginados del sistema económico nacional. Estas inversiones permitirían poner en funcionamiento zonas postergadas, unir entre sí economías regionales, favorecer la integración de las cadenas productivas, y ampliar sus zonas de posibles mercados. Nuevas rutas y autopistas, puertos y mejores vías de navegación, aeropuertos, puentes y ferrocarriles, además de interconectar las diferentes regiones y llegar a más partes del territorio, permitirían reducir el costo de los fletes y desarrollar nuevos puestos de trabajo que se crean con la obra pública.

También sería positivo desarrollar nuevas obras de infraestructura para vincular las regiones fronterizas de nuestro país con los países vecinos. De esa manera se podría proveer a esas zonas salidas físicas alternativas y la posibilidad de acceder a otros mercados diferentes a los de la zona central del país. Ello permitiría desarrollar vínculos con zonas vecinas, potenciales contrapartes, abriendo nuevos mercados a sus productos regionales, permitiéndoles que se puedan integrar y complementar sus cadenas productivas y aumentar sus escalas de producción.

Es muy importante que, con un sentido federal, todas las localidades del país cuenten con buenos servicios públicos. Todas las localidades necesitan contar con agua potable, servicios de cloacas, gas, electricidad, televisión, internet y telefonía para ser económicamente más productivas. Lo mismo puede decirse de la educación y la salud. Una zona bien servida de servicios públicos implica una población y un territorio más productivo. Las fuertes inversiones en infraestructura que se están invirtiendo deben mantenerse, porque además de que representan una necesidad legítima por sí misma, aumentan la tasa de inversión, aumentan la demanda agregada, generan muchos puestos de trabajo, y ponen en funciones a buena parte del territorio menos favorecido.

Otro tema central es continuar avanzando con el proceso en curso de sustitución de importaciones de alto valor agregado. Nuestro país adquiere anualmente gran cantidad de bienes industriales, que representan el 85% de todas nuestras compras externas. Durante 2010, estas importaciones MOI representaron 47.000 millones de dólares, gran parte de las cuales deberían fabricarse en el país para desarrollar nuevas empresas, generar gran cantidad de puestos de trabajo de calidad y alta productividad, fortalecer el mercado interno, diversificar la estructura productiva y retener las divisas generadas por las exportaciones. Esas compras externas representan una producción cercana al 40% del PB Industrial con lo que éste podría recibir un fuerte crecimiento a mediano y largo plazo. El mismo posibilitaría reducir el déficit industrial, cercano a 27 mil millones de dólares anuales y aumentar el superávit comercial.




También se debe continuar el impulso del Estado a sectores estratégicos de alta potencialidad futura, que incorporan conocimiento y alta tecnología. Es necesario abrir nuevos sectores de alto valor agregado, no tradicionales, para evitar competir en aquellas producciones donde la clave es la mano de obra y el empleo de insumos primarios tradicionales. En estas actividades se termina compitiendo con regiones del mundo con abundante mano de obra (por el tamaño de su población) que lleva a una degradación de las condiciones sociales. Lo que debe promoverse es la apuesta a numerosos sectores de alta potencialidad tecnológica que permitirían desarrollar una industria nacional de avanzada, formar recursos humanos de calidad y resolver el tema de la dependencia tecnológica del país con el exterior. Muchas de estas actividades ya se vienen impulsando y por eso vale la pena seguirlas apoyando: ferrocarriles, aeronáutica, industria espacial, industria farmacéutica, industria naval, biotecnología, nanotecnología, software y desarrollos informáticos, sistemas de comunicaciones digitales, energía nuclear, energías sustentables, química y bioquímica, entre otras.



2- Profundizar la integración regional

América del Sur es un gran territorio de 400 millones de personas, con una de las tasas de crecimiento económico más altas del mundo, que la hizo pasar del 4,1% al 5,6% de la economía mundial en los últimos diez años. Posee una muy buena provisión de recursos plenamente demandados en la actualidad, como agua, enegía, alimentos y recursos minerales. Este es el siglo de este continente.

No se puede enfrentar esta crisis, ni avanzar hacia el desarrollo, en forma aislada. América del Sur ha vivido tradicionalmente desunida desde su independencia, cuando terminó la etapa colonial que la ligaba a España y Portugal. Mientras Brasil mantuvo su unidad y extendió su territorio, la América española se fragmentó en los actuales estados nacionales y redujo su extensión. Ese proceso no fue espontáneo, fue un plan sistemáticamente planificado y estimulado desde las sombras por Inglaterra. Los países herederos de la América española y portuguesa divididos y enfrentados, fueron debilitados y manejados, y así entregaron la mayor parte de sus energías humanas, económicas y sociales al provecho de otras naciones.

La crisis actual representa una buena oportunidad para revertir ese proceso. La conformación de UNASUR es un paso muy importante. Los países comienzan a reagruparse y a tomar conciencia de que unidos, tienen mucha más potencia y fortaleza ante el mundo que separados. Esta etapa que se abre debe permitir avanzar en la integración política y económica, la integración física y energética, y en el acuerdo de una política exterior común. Es muy importante promover el funcionamiento de un sistema económico más amplio, integrado y orientado a la producción de bienes de mayor valor, con mayor presencia en el mundo.




Es necesario avanzar en la integración, ampliando el Mercosur a nuevos miembros para aumentar su escala, balancear mejor el peso de cada país, y apuntalar la preferencia regional para las empresas locales. Se necesita promover la sustitución de importaciones extraregionales por producción local, impulsar el desarrollo conjunto de sectores y proyectos estratégicos ligados a las nuevas tecnologías, promover la integración física y energética de los países que la integran.


3- Profundizar la relación con los países emergentes

Como señalamos en la introducción de este trabajo, en las próximas décadas se incrementará el rol en la economía mundial de los países emergentes y en desarrollo. La mayor parte de los países desarrollados muestran un corto y mediano plazo cargado de dificultades en el plano de la economía real, lo que les hará perder importancia relativa. No hay dudas de que Estados Unidos y Europa continuarán siendo economías líderes, pero su situación las potencia más como mercado consumidor y plaza financiera que como grandes productores mundiales. La crisis de 2008 y su continuación actual, estarían indicando que ha comenzado una nueva era económica, con nuevas condiciones y nuevas necesidades para el desarrollo.

En ese contexto es evidente que Argentina debe estrechar sus relaciones económicas con los países emergentes. Las enormes masas de población de estos países que, de a poco pero firmemente, van aumentando su nivel de vida, saliendo de la pobreza y convirtiéndose en consumidores de ingresos medios, generarán nuevas necesidades y grandes oportunidades a ser atendidas por los exportadores mundiales.



Nuestro país necesita ampliar el número de sus socios comerciales más importantes. Es estratégico que los países emergentes aumenten su importancia relativa entre los países con los que Argentina mantiene relaciones económicas en el plano internacional. Se requiere un cambio cualitativo, que modifique la estructura económica y su especialización en el sistema de producción mundial. Dejar de pararse como proveedora de materias primas y demandante de bienes de alto valor agregado, ya que esta situación no traerá cambios profundos, sino sólo un cambio de nombres entre proveedores y socios, bajo el mismo esquema general.

La demanda global de los países emergentes crecerá fuertemente en el futuro y hay que potenciar a nuestra economía para que sea una de las proveedoras de los productos con alto valor agregado que van a demandarse. Esta situación requiere preparar al aparato productivo, pero también al aparato administrativo y promotor del Estado pensando en estas nuevas realidades.

En particular se necesita vender a los países emergentes más exportaciones de alto valor agregado y que las mismas representen una proporción más elevada del total de ese rubro que exporta nuestro país. Actualmente, nuestras exportaciones de mayor valor se concentran mayoritariamente en los mercados de América Latina (85% del total MOI exportado). El pequeño resto se reparte en proporciones similares en un 5% para EE.UU. y Canadá, 5% a Europa y 5% al resto del mundo. Las exportaciones MOI a los países emergentes son muy bajas, sobre todo para países que están creciendo a ritmos muy elevados en la última década, como puede apreciarse en el cuadro siguiente. Se debe revertir esta situación, ya que éstos serán los que más crecerán en el futuro. Excluyendo a Brasil, las ventas externas de MOI a los 4 restantes países BRIC, Rusia, China, India y Sudáfrica, sólo alcanzaron 325 millones de dólares en 2010, 1,7% de nuestras exportaciones MOI totales.

Dado que este proceso no es ni espontáneo, ni rápido, ni sencillo, se debe intervenir para estimularlo, lo que implica apoyar los nuevos emprendimientos y sectores creadores de valor, abrir nuevos mercados con países con los que Argentina no ha tenido hasta el momento importantes relaciones comerciales y promover condiciones para que numerosos sectores e industrias de alto contenido científico y tecnológico se vayan orientando a la exportación. Esto implica tanto la generación nacional de grupos empresarios dedicados a sectores de alto valor agregado, como la necesidad de atraer inversiones del exterior, que no es la única fuente de inversión, como suele repetirse tan a menudo a favor de las inversiones extranjeras.



4- Cuidar las divisas

A pesar que nuestro país ha logrado obtener superávits comerciales ininterrumpidos desde el final de la convertibilidad, de un orden de los 13.100 millones de dólares anuales promedio, que han permitido financiar las obligaciones y necesidades externas de la economía y lograr el superávit de la cuenta corriente del Balance de Pagos, hay todavía cuestiones pendientes que requieren revisarse, ya que, por diferentes canales, buena parte de las mismas se retiran del país.

Uno de los más importantes es el de la remisión de utilidades de las empresas transnacionales a sus casas matrices para cubrir las dificultades de la crisis de los países centrales. Las mismas han enviado a sus países de origen montos equivalentes al 50% del saldo comercial en los últimos cinco años, y dicha proporción se ha elevado al 64% en 2010, alcanzando una cifra cercana a 7.000 millones de dólares. El tema no es menor, dado que, en general, dichas empresas no son exportadoras ni generadoras de divisas y el déficit del balance de pagos es uno de los blancos históricamente frágiles de nuestra economía. Cuando se habla livianamente de la importancia de la inversión extranjera, normalmente se pasa por alto dicha problemática.

En algún momento se debe analizar con detenimiento cada sector económico, para tener claro qué porcentaje de cada mercado está en manos de empresas transnacionales y de qué manera se puede estimular a las empresas nacionales a que ingresen a los mismos. Las consecuencias del modelo de los ´90 que promovía la transnacionalización de la economía, más allá del nombre que se le quiso dar, terminó provocando la transnacionalización en una sola dirección, es decir, la extranjerización. Lo que hubo fue un proceso generalizado y continuo de compra de empresas argentinas por parte de competidoras de otros países. Son muy pocos los ejemplos de empresas nacionales que adquirieron compañías en el exterior y se transnacionalizaron, como dice el término. Ello es una cuestión pendiente que debe abordarse, porque ofrece un flanco débil de nuestra economía.

Actualmente y fruto de ese proceso, casi dos tercios de las 500 mayores empresas son extranjeras. Si tenemos en cuenta que las mismas se instalan en el país con una estrategia de abordaje regional, buscando atender la demanda exclusiva de América Latina, ya que en otras regiones disponen de otras sucursales que las atienden, es muy difícil lograr que Argentina aumente sus exportaciones de alto valor agregado a los países emergentes. Por eso se debe estimular el surgimiento de nuevos exportadores.

También necesitan revisarse algunas ventajas que se les concedió a numerosos sectores económicos en la década del ´90, para incentivar la inversión de grupos transnacionales. Las mismas están relacionadas con la posibilidad señalada de no ingresar al país las divisas luego de realizar las exportaciones (minería, pesca, petróleo, granos, gas y electricidad), la facilidad de las empresas para remitir utilidades a sus países de origen, el no pago de impuestos y tasas de que gozan algunas actividades financieras y la facilidad con que estas logran sacar dinero del país en operaciones de compra - venta de acciones, futuros y títulos que, en ocasiones, rozan lo legal.

A futuro, cada operación de exportación que se realizara desde nuestro país debería ingresar las divisas cuando se concretara, debería gravarse más fuertemente la entrada y salida de capitales especulativos, exigirse el pago de tasas e impuestos a todas las empresas que realizan negocios en nuestro país, en igualdad de condiciones, y exigirse el pago de impuestos a numerosos sectores económicos que están eximidos de los mismos y que constituyen una inequidad y un privilegio respecto de quienes sí pagan todos los impuestos, tasas y aranceles.

Por supuesto que deben ajustarse e intensificarse los controles. Pero, más allá de los mismos, se debe avanzar en lograr consensos con muchos sectores económicos ligados a la producción para que inviertan en el país. Los costos del estímulo son siempre menores que lo que significa para el país el retiro del circuito económico de las ganancias.

Una manera de comenzar a revertir esta dificultad para la administración de las divisas está surgiendo desde UNASUR. La propuesta por comenzar a realizar el intercambio de bienes utilizando monedas locales de cada país, hará menos imprescindible y vulnerable la tenencia de divisas en el sur del continente. Por su parte, la creación del Fondo del Sur permitirá disponer de una gran reserva de divisas para enfrentar las situaciones de desequilibrio externo, sin tener que atender las demandas políticas de las políticas económicas del Fondo Monetario Internacional. Finalmente, la Creación del Banco del Sur, permitirá llevar adelante numerosos proyectos de inversión de largo plazo, que normalmente financian el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, según las necesidades y las condiciones de las empresas de sus países accionistas, y no las de los países de la región, con lo que se quedan con los negocios más rentables y estratégicos, en contra de las empresas locales, que de ese modo les resulta muy difícil crecer y desarrollarse.

En definitiva, mercado interno, UNASUR y países emergentes, de adentro para afuera, es la tríada del éxito para enfrentar el futuro. Nuestro país está creciendo fuerte y sostenidamente, más allá de lo que puede provocar la crisis, que no depende de nosotros. Y aunque hay asuntos pendientes por enfrentar, se debe mantener el rumbo que se ha seguido los últimos años, que le ha permitido a nuestras empresas recuperarse y crecer y a nuestra población mejorar su nivel de vida y enfrentar los próximos años recuperando el orgullo y la esperanza.




(*) Este trabajo ha sido realizado por Santiago Solda, Economista de AIERA, en Octubre de 2011





9 de octubre de 2011

Pernicone: “Con la gestión del Intendente Bolinaga acompañamos al empresario y a los inversores para ayudarlos a generar empleo”

Nota a Marcos Pernicone para Radio 10 Pergamino y DiarioPergamino.Com - "Hora Pymes" -




http://www.diariopergamino.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1508:pernicone-con-la-gestion-del-intendente-bolinaga-acompanamos-al-empresario-y-a-los-inversores-para-ayudarlos-a-generar-empleo&catid=51:general




El Secretario de Producción de Arrecifes fue entrevistado por Radio 10 Pergamino y contó las estrategias e inversiones municipales para favorecer el desarrollo industrial en la vecina localidad.

“Con la gestión del Intendente Bolinaga acompañamos al empresarios y a los inversores para ayudarlos a generar empleo”, es la frase que resume la nota con Marcos Pernicone, Secretario de Producción de Arrecifes para Radio 10 Pergamino en el segmento “Hora Pymes” que conduce el Lic. Lisandro Mogliati dentro del programa “Buenos Muchachos” en la frecuencia 107.3.

Pernicone contó cómo fue todo el proceso que transformó un predio de 32 hectáreas sobre Ruta 8 en un Sector Industrial Planificado, que se ha convertido en el espacio donde han recalado mayor cantidad de inversiones a nivel regional en los últimos años, contando ya con “seis proyectos empresariales en ejecución y nueve inversiones más que están en obra, levantando sus plantas industriales”.

Para convertirse en tierra fértil para las inversiones productivas, esta gestión trabajó mucho durante varios años e invirtió en infraestructura básica una cifra cercana a los 2.500.000 pesos y la construcción de una línea eléctrica de envergadura y un tramo del gasoducto demandaron unos 3.870.000 pesos para poder contar hoy con este predio modelo para la radicación industrial y la promoción del desarrollo local, estas cifras se desprenden del relevamiento realizado al Sector Industrial de Arrecifes en el marco del “Proyecto de Vinculación Tecnológica en las Empresas de los Aglomerados Industriales”, que lleva adelante en la región la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires, del cual Arrecifes forma parte.

Estas últimas inversiones, según Pernicone, posibilitaron la llegada de la planta de procesamiento de alimento balanceado del Frigorífico “Soy Chu” que está asentado en la vecina localidad de Salto y que con la nueva inversión que está realizando en la Zona Industrial de Arrecifes, podrá cerrar el circuito productivo, por cuanto procesará y elaborará a partir de la materia prima regional, el alimento para su red de granjas avícolas, que abastecen el frigorífico estableciendo una nueva cadena de valor regional.

Nuestro entrevistado, ahora también candidato a concejal en primer término de la lista que impulsa la re-elección de Daniel Bolinaga al frente del municipio, también destacó el “apoyo permanente que tienen las pymes locales, por cuanto los ayudamos en sus trámites por habilitaciones y en la gestión crediticia, tratamos de allanarles los caminos para que accedan al financiamiento blando que hoy dispone la Nación al empresariado nacional para favorecer las inversiones productivas”.

Sin dudas el de Arrecifes es muestra de un modelo virtuoso, donde la coyuntura económica a nivel nacional que favorece las inversiones y el desarrollo productivo, conjuntamente con un engranaje bien aceitado a nivel municipal, logra los resultados esperados, más inversiones y la generación de empleo que ya ha permitido que el Sector Industrial Planificado de Arrecifes, cuente más de 250 trabajadores entre las pymes establecidas y las que están en etapa de construcción, mientras están tramitando la llegada de una empresa textil a la localidad, que en caso de radicarse demandaría no menos de 100 nuevos empleos.

Arrecifes es un ejemplo a seguir en materia de promoción de las inversiones, una meta que debería proponerse y llevar adelante la Municipalidad de Pergamino, que parece haber resumido su estrategia al slogan "no hay más terrenos en el Parque Industrial" (?), cuando en realidad debería ponerse a tono en esta competencia regional por las inversiones que surcan con intención de recalar.