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19 de abril de 2012

"El petróleo es un recurso estratégico por excelencia para el desarrollo nacional"

Por Lic. Lisandro Mogliati

El contrapunto de Repsol con nuestro gobierno en relación al capital accionario de YPF y el desempeño de la empresa en la Argentina, emparentado a la explotación petrolífera, vuelve a poner en el tapete la discusión sobre el rol del Estado, intervencionista o liberal?




Esta discusión es paradigmática y no está centrada sólo en la posibilidad de recuperar el manejo de YPF en manos del Estado Argentino, como alternativa de soberanía energética, pues el petróleo, está demás decirlo, es un recurso estratégico por excelencia para el desarrollo nacional.



Esta semana circularon rumores, especulaciones y conjeturas sobre la decisión final del gobierno en torno a YPF y también volvió al centro de la escena y en boca de ciertos sectores conservadores del "stablishment" económico-mediático, la cuestión de la "seguridad jurídica", expresada en términos de que una mayor intervención del gobierno argentino en el capital accionario de YPY, dejaría a la Argentina en una situación cercana a la falta de garantías para las inversiones extranjeras en el país.



Según cierta definición, "seguridad jurídica" es certeza de derecho que tiene el individuo de que su situación jurídica no será modificada, más que por procedimientos regulares, legalmente establecidos, previa y debidamente publicados.



Esas declaraciones de los grupos concentrados de poder en nuestro país, contrapuestos a una coherencia de sentido y conciencia nacional, bregando por "seguridad jurídica" en relación a la puja por YPF, nos llevan a reflexionar sobre la historia político - económica argentina reciente.



En tal sentido a los argentinos nos tocó atravesar una década del ´80 signada por el fracaso económico, que finalizó con un estallido social, con hiperinflación mediante y un adelanto del traspaso de mando presidencial en 1989 de Alfonsín a Menem.



Reflexionemos, hubo "seguridad jurídica" en los ´80? ... por supuesto que no, porque el país atravesó lo que se conoce como la "década perdida", donde el desarrollo nacional se estancó y se profundizó la crisis de la deuda externa, deuda que se había exacerbado durante la dictadura militar, que interrumpe con violencia y crímenes, el gobierno democrático en 1976 y que a través de una política económica promovida por Videla y Martínez de Hoz, inicia un proceso de destrucción del aparato productivo del país, tornando a un modelo económico que hace foco en la especulación financiera, devastando la industria nacional.



Tal vez los sectores que hoy demandan "seguridad jurídica" para intereses afincados en el extranjero, son análogos a los que en aquella época trágica, reconocían que con el gobierno de facto había "seguridad jurídica" para las inversiones, que en lugar de promover la producción nacional, aseguraban los negociados financieros de los grupos concentrados de la economía y socios de la dictadura militar.



En los ´90 la política de apertura en un concierto neoliberal, caracterizado por la destrucción del aparato productivo y nuevamente enarbolando un postulado financiero por sobre la producción, vuelve a reeditarse, esta vez en un gobierno democrático y con un presidente que nos engañó y que llegó con la promesa de la "revolución productiva" y del "salariazo", dejando sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada, para terminar acordando con el stablishment internacional y los grupos concentrados de poder en nuestro país.



En los ´90, donde afincaba la "seguridad jurídica" de los desempleados o de la burguesía nacional con sus pymes quebradas y con las persianas bajas?



El crecimiento de la pobreza y la indigencia alcanzaron para fines de los ´90 y principios del 2000 cifras récord, con un Estado Nacional apartado, vaciado y en retirada, con un poder presidencial sumiso a los designios de Washington y al mandato de los organismos financieros internacionales, abandonando por completo las premisas del estado de bienestar y la independencia económica, que caracteriza los emblemas históricos y dogmáticos del justicialismo.



En los ´90 uno de los símbolos de la "seguridad jurídica" era la convertibilidad que llevó a la implosión de la industria, el agro y el turismo nacional, que fueron reemplazados por la importación de manufacturas, dado un tipo de cambio desfavorable a las exportaciones y la producción local, con un turismo emisivo, donde cientos de miles de argentinos salían del país para vacacionar en el extranjero, por un tipo de cambio atractivo para viajar al exterior, que terminó provocando la quiebra de los prestadores de servicios turísticos nacionales, que hoy han vuelto a ser un "boom", lo mismo que la producción agropecuaria y la industria nacional, que recuperaron y superaron sus niveles históricos de crecimiento y han vuelto a ser competitivos en el mercado interno y en las exportaciones, creando nuevamente empleo genuino en el país.



En fin, a veces resulta saludable tomarnos unos minutos para recordar, pensar y proyectar, nadie dice que los argentinos estemos transitando un mundo perfecto o exentos de dificultades, en absoluto, vivimos en un mundo complejo, en un tiempo de cambio de paradigmas y de transmutación de los liderazgos en el concierto de las naciones, la Argentina ejerce un nuevo rol, ha recuperado la iniciativa y es un actor relevante en los foros internacionales.



Es hora de pensar lo nacional, lo nuestro, lo genuino y ser parte de la construcción social de un país, cuya premisa es el crecimiento y el desarrollo, con inclusión social y la construcción de cuidadanía.-

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