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26 de enero de 2013

LICENCIAS NO AUTOMATICAS DE IMPORTACION: SU DEROGACION UN GESTO AL MERCOSUR Y A LOS IMPORTADORES


Ayer mientras terminaba de cargar la nota donde comentaba mi postura acerca del aumento de la alícuota del AEC (arancel externo común) para un grupo de cien posiciones arancelarias http://www.lisandro-mogliati.blogspot.com.ar/2013/01/argentina-aumenta-alicuotas.html , sorpresivamente, el Gobierno Nacional, avanzaba en la derogación del sistema de licencias no automáticas para el 95% de los artículos importados alcanzados por este sistema que responde una política de comercio exterior administrado (únicamente quedó sin ser derogada, probablemente por error, la Resolución Nº 220/03 correspondiente al Régimen de Certificado de Importación de Bicicletas).

Esto implica una tramitación menos a la hora de importar y su eliminación era un fuerte reclamo interno y externo, a nivel nacional principalmente por parte de los importadores y algunas empresas que traen partes o insumos del exterior para completar procesos productivos y en el marco internacional, por algunos gobiernos y empresas exportadoras del exterior (Brasil principalmente) que se quejaban de lo intrincado que resulta introducir manufacturas extranjeras en la Argentina.

La medida adoptada por el Estado Nacional está plasmada en la Resolución 11/2013 publicada este viernes en el Boletín Oficial y deja sin efecto diecisiete resoluciones que habían sido implementadas en distintos momentos, desde septiembre de 1999 y las últimas en el mes de febrero de 2011.

Estas resoluciones, en un marco “proteccionista” y sustitutivo de manufacturas extranjeras, conllevaban la obligatoriedad de tramitar Licencias No automáticas de Importación (LNA) para un universo que alcanzaba a 600 posiciones arancelarias correspondientes a diferentes productos.

Ahora bien, la eliminación de las LNA de importación no implica una “desregulación” estatal del comercio exterior ni una tenue apertura del mercado nacional, por el contrario, prevé una simplificación del sistema de control al mantenerse el esquema de DEJAI (declaraciones juradas anticipadas de importación), con lo cual, todo ingreso de mercadería del exterior seguirá monitoreado por el gobierno nacional y la eliminación de las licencias ni automáticas, simplemente, viene evitar una suerte de “doble trámite” para el ingreso de mercadería importada y dar así un gesto al MERCOSUR (especialmente a Brasil), ya que muchos de los productos que ingresan son de ese origen.

Qué son las LNA: Como señalamos anteriormente, el mecanismo de licencias no automáticas implica un trámite administrativo adicional a la Declaración Jurada Anticipada de Importaciones y obviamente al despacho aduanero y la nacionalización de la mercadería que alcanza las importaciones, el mecanismo no es un invento argentino, está previsto en e
l artículo 3º del Acuerdo sobre Procedimientos para el trámite de Licencias de Importación aprobado por la Organización Mundial de Comercio (OMC), incorporado al ordenamiento jurídico nacional por la Ley Nº 24.425.

En nuestro país el listado de productos alcanzados por el sistema de licencias no automáticas que se deroga a partir de este momento alcanzaban algunos de estos productos: papel, artículos para el hogar, juguetes, calzado, motocicletas, cubiertas y cámaras neumáticas de bicicletas, pelotas, productos textiles, partes de calzado, productos metalúrgicos, hilados y tejidos, neumáticos, tornillos y afines, autopartes y afines, y automóviles, entre otros.-

25 de enero de 2013

Argentina aumenta alícuotas arancelarias de importación a cien productos.



La medida está comprendida en la Decisión del Consejo del Mercado Común del MERCOSUR como respuesta a la crisis internacional.

El día miércoles en el Boletín Oficial, apareció finalmente publicado el Decreto 25/2013, que no hace otra cosa que internalizar la Decisión Nº 39 del 20 de diciembre de 2.011, adoptada en la ciudad de Montevideo por parte del Consejo del Mercado Común del MERCOSUR que autoriza a los Estados Parte a elevar, transitoriamente, alícuotas del impuesto de importación por encima del Arancel Externo Común (A.E.C.) para ciertos productos originarios de extrazona (es decir que provengan de países que no integran el bloque regional).

La selección de los productos cuyo arancel es aumentado hasta el límite máximo que prevé la OMC (Organización Mundial de Comercio), establecido en un 35 % de su valor en aduana, queda a criterio de cada uno de los países miembros del MERCOSUR y sólo pueden incluirse en ese listado, un máximo de cien posiciones arancelarias (que es la codificación que recibe cada mercadería para su clasificación y valoración en Aduana).

Este aumento de los derechos de importación es una excepción al AEC (arancel externo común) que fija el Tratado de Asunción que en 1991 dio vida al MERCOSUR y que oscila entre el 0 y el 20 %, para gravar con ese impuesto a los productos originarios de países no miembros y como se trata de una excepción, tiene una vigencia limitada de un año, prorrogable por idéntico período.

Un dato alentador respecto del formato de esta Decisión del MERCOSUR, es su consenso y adopción como bloque y el carácter regional de la medida, superando así una constante de los procesos de integración regional, que en coyunturas de crisis, propendían a erigir barreras unilaterales al ingreso de manufacturas extranjeras, perforando así los acuerdos regionales.

Entre los productos elegidos por la administración nacional, encontramos una variada gama de manufacturas que van desde alimentos, partes para la industria del calzado, motocicletas, neumáticos, cerámicos, manufacturas de hierro y aluminio, motores, anteojos y juguetes entre varios otros productos, esta variedad no permite inferir a priori, una estrategia de protección específica de determinadas ramas de la industria nacional, sino, según información de quienes participaron de las arduas negociaciones sobre los productos incluidos en el listado, responden a reclamos puntuales de empresas que sufren una avalancha importadora que pone en riesgo la producción nacional y las fuentes de empleo.

La excepción al arancel común y el aumento del 35 % de la tarifa externa a ciertos productos, complementa la política sustitutiva de importaciones y suma una nueva herramienta al comercio exterior administrado con fuerte intervención estatal que ya cuenta con otras variantes, como la aplicación de LNA (licencias no automáticas) y la DJAI (declaración jurada anticipada de importaciones) que dificultan el ingreso de manufacturas extranjeras, situación que en paralelo a la industrialización por sustitución de importaciones, limita la salida de divisas, manteniendo el superávit comercial  que en 2012 fue de 12.690 millones de dólares, casi un 27 % superior al cierre de 2011, como consecuencia principalmente de una baja sustancial del flujo importador, dado que, por efecto de la crisis internacional se redujo la demanda de manufacturas de origen industrial argentinas en el mundo, sumado a una menor comercialización externa del complejo sojero (a raíz de una menor producción por la sequía), por tanto, las exportaciones argentinas se redujeron considerablemente en el último período.

No obstante las críticas que esta medida “proteccionista” está recibiendo por parte de algunos sectores conservadores que pregonan una mayor liberalización del comercio internacional, su instrumentación es razonable en este contexto mundial donde los países pugnan por colocar sus saldos exportables y en paralelo esgrimen estrategias de protección a su industria nacional que en algunos casos no es explícita (como elevar aranceles), sino que aducen por ejemplo, restricciones de índole sanitaria o de seguridad alimenticia, montando así mecanismos distorsivos del comercio exterior, frenando importaciones con efectos más masivos que un arancel o una medida vinculada a la administración del comercio exterior como la que realiza la Argentina.

Acerca de este tema, escribía una nota algunos meses atrás en mi blog http://lisandro-mogliati.blogspot.com.ar/2012/06/g-20-el-compromiso-por-un-menor-nivel.html, comentando la reunión en México de los países del G-20, donde señalaba que “La decisión tal vez más categórica e inaplicable (¿irrisoria?) en este contexto mundial del G-20, es el acuerdo para extender hasta 2014 el compromiso de no adoptar medidas proteccionistas, que profundicen la crisis internacional y se conviertan en un mecanismo que desencadene una nueva recesión mundial”

Decía también que “evitar la aplicación de medidas de protección es querer tapar el sol con la mano, en un plano de severa crisis internacional donde la demanda europea de manufacturas importadas se viene derrumbando y la producción mundial tiene a los miembros de la Unión Europea como principales clientes que ya no pueden comprar mercadería, abre una ventana para el redireccionamiento de ese saldo que deja de importar la U.E y América Latina aparece como destino inevitable, donde la crisis mundial aún no ha impactado con la intensidad que lo ha hecho en Europa.

Esto posibilita que una gama incalculable de manufacturas (especialmente las que se producen en el Este Asiático) busquen nuevos destinos y con precios competitivos con capacidad de devastar muchas ramas de la producción nacional del país que abra su economía e importe sin restricciones”.

Lo que anticipaba como seguro fracaso de esa recomendación “irrisoria” por parte del G-20, tendiente a evitar la profundización del proteccionismo comercial, se está dando, no sólo por esta medida del MERCOSUR que es puntual y sus efectos los desconocemos aún, sino porque la mayoría de los países con algún grado de desarrollo industrial (sea incipiente o estructurado) siguen erigiendo o fortaleciendo barreras a las importaciones y justamente el aumento de determinadas alícuotas como excepción al arancel externo por parte del MERCOSUR, responde al mismos criterio “proteccionista” y denota el fracaso rotundo de los organismos internacionales, como la OMC, el FMI y hasta el propio Banco Mundial con su pregón de “liberalización comercial”.

También fracasa, lamentablemente, la consigna que impulsa el G – 20 como foro internacional, propugnando la misma receta de los vetustos organismos internacionales, aconsejando una impracticable apertura comercial como elemento de morigeración de la crisis, soluciones de un liberalismo económico anclado en esquemas financieros que postergan la economía real, la producción y el empleo genuino y que ha llevado al mundo en su conjunto (particularmente afectando a los países desarrollados) a sumirse y profundizar una crisis que cada vez se torna más estructural y menos salidas virtuosas se avizoran en el corto plazo.-


Por Lisandro Mogliati
Lic. en Gestión de Negocios Internacionales 
Fac. Ciencia Política y RR.II
U.N.R

13 de enero de 2013

Políticas públicas para la promoción de inversiones.


Arrecifes y Pergamino: La diferencia entre hacer y no hacer:

En más de una oportunidad he efectuado análisis con la intención de despertar un poco la absoluta quietud en materia de promoción del desarrollo económico en Pergamino, donde el Estado Municipal es el principal actor institucional que debe convertirse en el eje orientador de una política planificada, que posibilite a nuestra ciudad, estar a la altura de las circunstancias en torno a la dinámica de un desarrollo que no se detiene y que encuentra a nuestro distrito en una (sana) competencia regional por la captación de inversiones productivas.

Pero en esta puja, hace varios años que Pergamino pierde, sin dar pelea, cada una de las “batallas” por cautivar inversores y volver a posicionar a la ciudad en ese añejo concepto de la “Perla del Norte” desdibujado en las últimas décadas.

Un tema ya más que abordado y puntualizado es el (sin) rumbo de la política industrial del municipio local, con un parque industrial que ya no ofrece espacios libres donde radicar nuevas empresas o permitir la ampliación de las industrias instaladas que han crecido en estos últimos años a raíz de una firme política nacional y provincial que promueve las inversiones productivas con valor agregado.

Tampoco desde el municipio se han delimitado nuevas zonas o sectores industriales en la ciudad o el Partido de Pergamino, pero el tren del desarrollo regional no se detiene, se ubica donde hay esfuerzos desde lo público para potenciar inversiones y ofrecerles la posibilidad de crecer y crear empleo (el gran objetivo de toda política pública de desarrollo).
Tan es así que a quienes venimos siguiendo y advirtiendo de nuestra “postración productiva”, no nos sorprendió que  el Intendente de la vecina localidad de Arrecifes, Daniel Bolinaga junto al ex-Secretario de la producción y actual Presidente del Honorable Concejo Deliberante, Marcos Pernicone, recibieran de manos de la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner el correspondiente ANR “aporte no reembolsable” de $300.000 que el Programa de Parques Industriales del Bicentenario destina a este tipo de agrupamientos, una vez que cumplen los requisitos correspondientes ante el Ministerio de Industria de la Nación.

Estos fondos deben destinarse a obras dentro de los aglomerados industriales, de modo tal de mejorar la infraestructura interna y así los servicios que cada parque o sector planificado esté en condiciones de ofrecer a las PyMES que deciden allí radicarse.
Pergamino es uno de los municipios que no cumplimentó esas tramitaciones, gestión que fue realizada desde el Consorcio mismo del Parque Industrial, dada la voluntad e iniciativa de las empresas asentadas en el predio de nuestra ciudad y sin que mediare accionar municipal alguno, avanzando “per se” en esa gestión tendiente a acceder a los fondos públicos y optimizar así el ordenamiento interno de nuestro Parque Industrial.

Pero el ANR al cual acaba de acceder la Municipalidad de Arrecifes no es parte de una gestión aislada, en verdad termina por complementar un cúmulo de esfuerzos presupuestarios que viene impulsando la gestión el Intendente Bolinaga entre las cuales se pueden contar 2.500.000 pesos destinados a la construcción de un electroducto de 33 KV desde la estación transformadora hasta el predio industrial, más la construcción del anillo interno en el agrupamiento, la construcción de un tramo de 3,8 km de gasoducto desde la localidad de Todd hasta el Sector Industrial que permitirá el flujo de este servicio a las pymes radicadas en ese predio industrial, esta inversión demandó 3.870.000 pesos, destinados al fomento de las radicaciones industriales.

Toda esta información puede ampliarse en el análisis de vinculación tecnológica en aglomerados industriales que se realizara desde la CIC (Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires) que evalúa el desempeño de uno y otro parque industrial, ver http://lisandro-mogliati.blogspot.com.ar/2012/04/informe-parcial-de-vinculacion.html

Hace algunos meses atrás en una columna publicada en “Diario Pergamino“ http://diariopergamino.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2826:sin-estrategias-para-inversiones-surge-el-desempleo comentaba lo siguiente: “Arrecifes se planteó hace algunos años, convertirse en alternativa de inversiones productivas y consolidó de este modo su Sector Industrial Planificado, un ejemplo a nivel regional como política pública de atracción de inversiones.

A través de esta estrategia, la vecina ciudad logró captar unas diez radicaciones industriales en este último tiempo, incluyendo alguna lógica de cadenas de valor con la ciudad Salto, donde complementan inversiones entre un frigorífico avícola y su planta de elaboración de alimento balanceado entre Salto y Arrecifes respectivamente, pertenecientes a un mismo grupo económico que se consolidó en la región.

En otra sintonía, en Pergamino desde el año 1999 (cuando se terminaron las últimas obras estructurales de la segunda etapa del Parque Industrial local) que no se realizan inversiones municipales importantes que coadyuven a una estrategia de desarrollo industrial, hace varios años ya que se especula (y no se concreta) con la ampliación del Parque Industrial local, extendiéndolo a terrenos aledaños, tampoco se han delimitado nuevas zonas o sectores industriales planificados donde ubicar empresas, que desde la sanción de la Ley 13.744 de Parques y Sectores Industriales ha flexibilizado los requisitos para delimitar espacios de radicación de industrias”.

En definitiva seguimos en la misma línea de (in) acción en relación a nuestro desarrollo productivo, alejado el municipio local de gestiones tendientes a potenciar la actividad industrial y la creación de empleo genuino a partir de la producción que las PyMES locales y las que puedan captarse a partir de una estrategia de promoción industrial, terminan por apuntalar.-