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30 de diciembre de 2013

Fue presentado en Cancillería el Grupo Exportador Metalmecánico de 9 de Julio



Días pasados se celebró la reunión anual del “Programa para la Formación de Consorcios de Exportación” que desarrollan en forma conjunta la Fundación Exportar y la Fundación ICBC. Durante el evento, realizado en el Palacio San Martín de la Cancillería de la Nación y se efectuó, además de la presentación de los nuevos grupos conformados, un balance de las actividades emprendidas durante el año 2013, a la vez que se plantearon diversas líneas de trabajo para el período siguiente. 

Entre los nuevos consorcios exportadores que se presentaron, estuvo el Grupo Exportador Metalmecánico de 9 de Julio, conformado por las empresas Siwert, El Doce Agro, Metalúrgica de 9, Pillmayquen y Silos Silmar y a tal efecto fue invitado a hacer una introducción de la iniciativa al coordinador del mencionado agrupamiento, Lic. Lisandro Mogliati, quien rescató que este nuevo grupo tiene por objetivo lograr que las pymes de la región del noroeste de la provincia de Buenos Aires, del rubro metalmecánico apliquen a los diferentes programas y herramientas del estado nacional y provincial, buscando optimizar  las exportaciones industriales.

En este particular la creación de este grupo facilitará las gestiones tendientes a la internacionalización de la producción local con valor agregado e innovación tecnológica

En la reunión celebrada en la Cancillería días atrás, los disertantes invitados fueron Marcelo Wiñazky, coordinador de un Grupo Exportador, que presentó un trabajo de investigación sobre Consorcios de Exportación realizado para la UBA, y Federico Georgiadis, funcionario del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva, que presentó las diferentes líneas de créditos para PyMEs del Ministerio.

El “Programa para la Formación de Consorcios de Exportación”, dependiente de la Gerencia de Inteligencia Comercial de esta Fundación, celebra en 2013 su decimoquinto año de existencia, y a su vez el punto más alto histórico del programa, que cuenta hoy con más de 430 empresas vinculadas a través de 69 grupos exportadores.

Participaron del evento coordinadores de grupos exportadores de todo el país, personas allegadas al programa,
 personal y autoridades de las dos instituciones.

·         “Programa para la Formación de Consorcios de Exportación”: Desde el año 1998 la Fundación Exportar y la Fundación ICBC llevan adelante el “Programa para la Formación de Consorcios de Exportación”, cuyo objetivo es la creación y desarrollo de grupos exportadores.

Un consorcio exportador es esencialmente un grupo de empresas, coordinadas por un especialista, que trabajan en conjunto para obtener una inserción dinámica y una presencia constante en los mercados internacionales, aumentando la potencialidad de la oferta y reduciendo los costos de los distintos procesos de exportación.

Con frecuencia a las Pymes no les es fácil desarrollar y mantener una estrategia de exportación, y unirse con firmas del mismo sector suele ser una solución que les permite alcanzar y permanecer en los demandantes mercados exteriores. Es por eso que este programa impulsa el asociativismo como herramienta principal para la internacionalización de las Pymes argentinas.

Después de casi 15 años el programa cuenta hoy con 67 grupos exportadores, que asocian a más de 420 empresas con un monto exportado en 2012 que ronda los 200 millones de dólares.

La asociatividad no se limita a facilitar el proceso exportador, sino que constituye una verdadera escuela práctica que otorga las herramientas para conocer los secretos del comercio internacional.

La experiencia transitada confirma que la acción conjunta de las empresas, orientada por un Coordinador, aumenta las posibilidades de de posicionarse exitosamente en el exterior.


15 de diciembre de 2013

VIOLENCIA Y SAQUEOS. LA “TEORIA DE LAS VENTANAS ROTAS”?

Hace mucho tiempo que no me detenía a escribir algo que no tuviera directamente que ver con cuestiones referentes a PyMES, economía, relaciones internacionales, etc., pero los hechos de estas últimas semanas, signados por una repentina e inusitada ola de violencia, saqueos y vandalismo condujeron a trazar un paralelismo con la teoría de Philip Zimbardo, un psicólogo social de la Universidad de Stanford, que llevó a cabo en el año 1969 a través de un interesante experimento que devino en teoría a partir dell trabajo de James Wilson y George Kelling denominado: “La Teoría de las Ventanas Rotas”.

El experimento que avalaba esta teoría consistía en abandonar un coche en el impenetrable barrio del Bronx de aquella época: pobre, peligroso, conflictivo y cooptado por la delincuencia.

Zimbardo dejó el vehículo sin la patente y con las puertas abiertas para simplemente observar qué era lo que ocurría;  al cabo de tan solo diez minutos, el coche empezó
a ser desvalijado y luego de tres días ya no quedaba nada de valor en el vehículo y a partir de ese momento el coche fue destrozado.

Pero esta parte del relato que lleva a la teoría de Zimbardo es incompleta y excluyente, porque sitúa al vehículo en cuestión, en un barrio pobre y marginal de los EE.UU, pero la validación absoluta de la teoría sociológica requería que un mismo comportamiento (o similar) tuvieran los habitantes de un barrio más acomodado y entonces Zimbardo abandonó otro vehículo idéntico y en similares condiciones, pero en este caso en un barrio rico y tranquilo: Palo Alto, en California.

Como en la primera semana el vehículo permaneció indemne, Zimbardo decidió intervenir, tomó un martillo y golpeó el vehículo, rompiendo una de sus ventanas.

Así el auto pasó de estar en un estado impecable a mostrar signos de abandono. Y entonces, se confirmó la hipótesis de Zimbardo. A partir del momento en el que el coche se mostró con roturas, los habitantes del encumbrado barrio Palo Alto respondieron de idéntica manera que la gente del  Bronx, saqueando y destrozando totalmente el vehículo.

Lo que plantea la Teoría de las Ventanas Rotas es simple: si en un edificio aparece una ventana rota, y no se arregla de inmediato el resto de ventanas terminan siendo destrozadas por los vándalos. ¿Por qué? Porque se está transmitiendo el mensaje: aquí nadie cuida de esto.

Se está configurando la teoría de las ventanas rotas a partir de este clima hostil de saqueos, robos, violencia social y sensación de descuido e impunidad en varias puntos del país? La respuesta parece ser afirmativa.

Una sucesión de hechos violentos con la complacencia policial en Córdoba a partir de su acuartelamiento, fue la “primer ventana rota”, así, otras corporaciones policiales en otras jurisdicciones vieron que era negocio “descuidar el “edificio” y seguir quebrantando sus “ventanales” (si entendemos por edificio a la sociedad en su conjunto).

Así, continuaron las protestas, acantonamientos, autoacuertelamientos y desdén policial en varias provincias más, extorsionando a más de un gobierno con aumentos de sueldo y otras ventajas, a cambio de retomar sus obligaciones laborales como hombres y mujeres que decidieron dedicar su vida a trabajar por la seguridad ciudadana (al menos en teoría esto es así).

Cuál es el límite y los impactos a futuro de este tipo de protestas encabezadas por hombres a quienes el Estado los dota de autoridad, armas, vehículos y un sueldo (bueno o malo como el de cualquier otro trabajador), si pensamos de esta manera para otras profesiones, podemos proyectar en el terreno de la hipótesis (porque afortunadamente esto no ha de ocurrir) que un médico pueda repetir entonces el accionar policial y dejar que mueran sus pacientes, los técnicos aeronáuticos no reparar los aviones y que haya catástrofes aéreas evitables, que nuestros educadores dejen definitivamente de enseñar a nuestros niños y haya una generación de analfabetos?.

¿Qué cambia en cuanto de obligaciones respecto a otra clase de trabajadores en relación a nuestras policías? Qué la seguridad es una de las prioridades de la sociedad y entonces pueden “apretar” por ese lado? Qué portan legalmente un arma de fuego y un par de esposas para detener? Qué ante un hecho de inseguridad debemos recurrir a ellos ?

Es hora de arreglar las “ventanas” de este edificio llamado sociedad, aplicando, todos y todas, una verdadera consciencia social donde el aporte individual debe apuntalar el colectivo comunitario que nos distinga como una sociedad organizada, más justa y soberana (en términos de una soberanía social donde el pueblo sea el actor preponderante y no la moneda de cambio de ciertos intereses sectoriales).-