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24 de enero de 2014

DEVALUACION: ¿UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA LA INTERNACIONALIZACION DE LAS PYMES ARGENTINAS?

En abril de 2.010, cuando se hablaba de la necesidad de depreciar el peso argentino (devaluar, sí!), escribí una columna que titulé “DEVALUACION DEL PESO ARGENTINO: UN ESPEJISMO PARA BENEFICIAR A UNOS POCOS!” http://lisandro-mogliati.blogspot.com.ar/2010/04/devaluacion-del-peso-argentino-un.html

En mi columna, mencionaba que “técnicamente, la devaluación implica una depreciación relativa de la moneda nacional, respecto a otras divisas, lo que supone a priori, mejorar los términos de intercambio del comercio internacional, favoreciendo las exportaciones y acotando el margen de las importaciones en el país que devalúa”.
Y continuaba más adelante señalando que:La posibilidad de depreciar la moneda es una opción para mejorar la competitividad de nuestras exportaciones”.
Hoy estamos ante esta situación, que a priori supone una mejora relativa de nuestra producción nacional respecto a los productos extranjeros, debido a que, en pocos días, nuestra moneda se depreció cerca de un 20 % respecto a las divisas como el dólar, el euro o el real, facilitando así el acceso (en términos de precios relativos) a los mercados externos, donde a partir de ahora las manufacturas y la producción nacional serán más “baratas”.
Lógicamente entiendo que una devaluación no es una marca indeleble de competitividad, porque sólo supone un cambio en los precios relativos, pero no necesariamente una mejora de la calidad de nuestros productos, no obstante ello, es una ventana de oportunidad para que las PyMES, que aún no se han aventurado al comercio internacional, aprovechen la coyuntura y exporten o bien se consoliden definitivamente en el mercado mundial como empresas globales.
Esto que menciono como oportunidad, reitero, es a priori, pues la sustentabilidad de esta depreciación en el tiempo, dependerá de la forma en que se reacomode la economía doméstica (y también la internacional, sobretodo la respuesta de nuestros socios del MERCOSUR a quienes la medida impactará negativamente puesto que se encarecerán sus exportaciones a nuestro país); si la devaluación se traslada a los precios internos, a los insumos industriales y se equipara al nivel de aumento de sueldos en las próximas negociaciones de paritarias, la ventaja cambiaria no será sustentable en el tiempo y se diluirá en un espiral inflacionario, aumentando la velocidad de circulación del peso argentino.
Pero no hay dudas que en materia de exportaciones, es muy probable que esté por pasar un nuevo tren que permita afianzar el potencial exportador de las PyMES argentinas que, consolidadas en el mercado doméstico, identifiquen nichos en el mercado externo y puedan acceder a ellos a partir de precios relativos más bajos, que ofrece la actual devaluación de la moneda nacional, y de esta forma, vía una competitividad sustentada en la diferenciación de productos y la calidad como bandera, puedan permanecer en situación de internacionalización con un doble beneficio, incrementar el flujo comercial de las empresas y coadyuvar a un mejoramiento de la balanza comercial argentina, ávida de dólares que engrosen las arcas del Banco Central, que permita recuperar el nivel de reservas.

¿Será el momento del salto a la internacionalización? … Hay que intentarlo …

19 de enero de 2014

¿Cae una barrera a las exportaciones de miel a la Unión Europea?

Por  Lisandro Mogliati -  Lic. en Gestión de Negocios Internacionales - Titular de la empresa apícola APHIS S.A

Tiene que ver con la reciente decisión del Parlamento Europeo que define al polen como un componente natural de la miel y no como ingrediente. Con este respaldo del órgano legislativo comunitario, queda al margen el etiquetado de mieles con polen transgénico y abre el mercado para la miel argentina, hoy relegada de este mega mercado.

El Parlamento Europeo ha respaldado la semana pasada una normativa que define el polen como un “componente natural específico de la miel”, lo que implica que el polen derivado de flores con vestigios de OGM (organismos genéticamente modificados) solo debe constar en el etiquetado de la miel si supera en más del 0,9 por ciento del producto.

En mi caso vengo analizando la política europea en materia de alimentos, desde una mirada crítica, en desmedro de las exportaciones argentinas, debido a la aplicación del “principio precautorio” para tratar los casos de productos que incluyan en su integración, componentes transgénicos, una ardid que es utilizado como una política de protección no arancelaria, en términos de complejizar el ingreso de este tipo manufacturas, principalmente alimentos.

En una columna mía de agosto de 2.011 titulada, “TRANSGENICOS: UNA NUEVA BARRERA PARA LAS EXPORTACIONES ARGENTINAS DE MIEL?”[1], adelantaba lo que seguramente sucedería con esta medida de la UE y señalaba que “estamos frente a otra situación que puede conducir a erigir nuevas barreras sanitarias, que blinden más el mercado europeo impulsando más trabas a nuestra producción exportable, que puede ser grave y poner en riesgo la sustentabilidad del negocio apícola (más aún cuando el 90 % de nuestra miel se comercializa al exterior y cerca de la mitad del volumen se destina a la UE)”.


Finalmente, a casi tres años de esa desacertada decisión del Tribunal de Justica de la UE, es el Parlamento el que echa un poco de luz y coherencia en esta situación y su definición es muy importante para el futuro de la apicultura argentina y mundial (porque debemos decir que finalmente el problema del etiquetado de la miel con polen OGM, terminó afectando también la producción comunitaria en la Unión Europea).

En su decisión el Parlamento rectifica al Tribunal de Justicia y señala que como el polen es considerado un componente natural de la miel, la presencia de polen modificado genéticamente, no necesita constar en el etiquetado, dado que, según el reglamento sobre organismos modificados genéticamente (OMG), la presencia de los mismos solo necesita figurar en la etiqueta si supera el 0,9 por ciento de la composición del producto, mientras que el polen solo representa en torno al 0,5 por ciento de la miel, lo cual echa por tierra la posibilidad de que sea etiquetada la miel como OGM y esto genere un rechazo por parte de los consumidores europeos.

El informe del parlamento fue aprobado por 430 votos a favor, 224 votos en contra y 19 abstenciones, por lo que queda rechazada la propuesta de la comisión de Medio Ambiente que consideraba el polen como un ingrediente, acorde con una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE de 2011[2].

Esta decisión permite desmoronar una de las tantas barreras que erige la Unión Europea en materia de inocuidad alimentaria y específicamente sobre transgénicos presentes en diversos productos, tanto elaborados como naturales (tal el caso de la miel).

Con esta potencial creación de comercio, a partir de esta alternativa de no etiquetar como transgénica la miel, puede mejorar el flujo exportador a la Unión Europea de miel argentina, que hoy depende peligrosamente de un cuasi monopsonio importador de EE.UU, que adquiera cerca de un 70 por ciento de nuestra producción nacional exportable, cuando históricamente, las exportaciones se repartieron en mitades (con fluctuaciones coyunturales) entre la Unión Europea y EE.UU.

Podemos concluir que el horizonte es un poco más promisorio, a priori, y si se logra una aceptable cosecha de miel, estamos ante un producto que coadyuvará también al ingreso de divisas al país (porque el 95 % de lo producido se exporta) y puede darle un respiro de aire fresco a un sector como la apicultura, que sobrelleva una crisis estructural, sobretodo en la zona nucleo, acrecentada por la preeminencia absoluta de la producción de soja que va corriendo a zonas marginales la frontera apicola y la producción de miel, haciéndola mermar de manera considerable.


[3] Cuadro países de destino de exportación de miel desde Argentina.-




[2] http://lisandro-mogliati.blogspot.com.ar/2011/09/sentencia-del-tribunal-europeo-de.html - El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, había dictado sentencia en relación a “la miel y los complementos alimenticios que contienen polen derivado de organismos modificados genéticamente (OMG), que constituyen alimentos que no pueden comercializarse sin autorización previa”, aplicable en los “Veintisiete” países que componían la UE (ahora son 28 los miembros).
[3] Cuadro extraído del informe de ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas), exportaciones por destino enero – noviembre de 2.013

10 de enero de 2014

Proteccionismo en la UE: Entra en vigor la nueva estructura del sistema de preferencias que elimina beneficios a los productos originarios de la Argentina.

Por Lisandro Mogliati - Lic. en Gestión de Negocios Internacionales (UNR)
www.licenciadomogliati.com.ar 



La Unión Europea empezó a aplicar desde este jueves su nueva política de ventajas arancelarias a terceros países, que se caracteriza por centrar esas ayudas solo en los Estados de menor desarrollo relativo y excluir a los que, a criterio de la UE, hayan alcanzado una renta media-alta, entre ellos, el grueso de los países miembros del MERCOSUR como la Argentina, Brasil, Uruguay o Venezuela.

La principal novedad es que el nuevo esquema reduce de 177 a 90 los países que podrán beneficiarse de él, de manera que se garantice un "mayor impacto" en aquellos Estados más necesitados para ayudarlos a exportar a la UE y facilitar su integración en los mercados internacionales, una medida unilateral por parte del bloque europeo que no busca medidas recíprocas por parte de sus socios.

El SGP (Sistema Generalizado de Preferencias) representa una alternativa de facilitación de las exportaciones a la Unión Europea y a los EE.UU (sobre este particular hay una columna desarrollada un tiempo atrás – “Análisis de la quita de beneficios” -)[1], para ciertos países en vías de desarrollo (o emergentes), como el caso de la Argentina, que a partir de ahora deja de existir, como ventaja arancelaria, para un grupo de países (entre ellos el nuestro).

Técnicamente, el SGP funciona como una excepción al principio de no discriminación (cláusula de la nación más favorecida) establecido en el artículo I del GATT (hoy OMC – Organización Mundial del Comercio-) y luego a partir de su habilitación, el beneficio quedó plasmado como una exención de carácter permanente, a fin de que los países que otorgan preferencias, concedieran un tratamiento arancelario diferencial a ciertos productos de países en vías de desarrollo para favorecer su comercio internacional.

El SGP era (hasta el momento) una buena herramienta de carácter arancelario para facilitar las exportaciones argentinas a la Unión Europea, siendo que, además, este bloque comercial, es el principal importador y exportador del mundo de productos agropecuarios y alimenticios.

Durante el año 2012, los quince principales productos agroindustriales importados representaban el 37,7% del total de las compras totales de la UE, muchos de los cuales se producen en nuestro país y forman parte de la oferta exportable argentina.

En el año 2012 las exportaciones argentinas a la UE sumaron unos 8.500 millones de euros, una cifra sensiblemente inferior a la registrada en el mismo período del año anterior, mientras tanto las importaciones procedentes desde la UE aumentaron un 6% durante el año 2012, alcanzando casi 10.000 millones de la divisa europea, mostrando un déficit comercial para la Argentina que puede incrementarse en lo sucesivo, debido a la quita de ventajas arancelarias a productos originarios de nuestros país.

Es importante destacar que, si evaluamos las partidas arancelarias que corresponden a productos agroindustriales, se aprecia como el saldo fue ampliamente favorable para la Argentina, debido a que casi no se importaron manufacturas agroindustriales desde la UE, mientras que las exportaciones argentinas en esos rubros durante 2012 alcanzaron  casi 8.000 millones de euros.

No obstante y más allá del saldo favorable en el comercio recíproco en cuanto a los productos agroindustriales, el volumen de exportaciones totales de la Argentina a la UE se redujo respecto al año 2011, encendiendo una luz amarilla, dado que, la Unión Europea (visto como bloque que comprende 28 países miembros) es el segundo importador mundial de la Argentina, luego del MERCOSUR.

Durante el año 2012 nuestra país fue el principal proveedor de la UE de biodiesel, yerba mate, glicerol, cebada, sorgo, jugo de cítricos y limones, carne bovina fresca; el segundo abastecedor a Europa de harina de soja, carne equina de conejo y liebre, merluza congelada, peras, ajo, garbanzo, huevos, jugo de uva, arándanos y el 3° exportador de crustáceos congelados, ciruelas secas, arvejas, calabazas, aceite de maíz y miel y el 4° proveedor de carne aviar, carne bovina congelada, naranjas, ciruelas frescas y maíz.

En lo que respecta al valor exportado, la harina de soja representó el 41% del total agroindustrial exportado por Argentina a la UE con un valor de 3.231 millones de euros, seguido por el biodiesel con un 17% y 1.373 millones de euros.

Las exportaciones de biocombustibles han seguido una tendencia descendente, debido a la apertura de investigaciones por dumping y subsidios, que llevaron a la aplicación de derechos antidumping y compensatorios por parte de la Comisión Europea, dejando a nuestras exportaciones de biocombustibles en situación desventajosa.

Estas tendencias vistas en 2.012 se vieron incrementadas en el año 2.013, donde el déficit comercial con la UE se intensificó, a raíz de la disminución de las exportaciones argentinas, donde el proteccionismo europeo (no sólo en materia arancelaria, sino a raíz de las múltiples barreras no arancelarias que regulan las importaciones, sobretodo de alimentos) facilitó la desviación de comercio de nuestra producción exportable, que debe salir en la búsqueda de mercados alternativos que compensen el menor nivel de demanda de la UE, afectada no sólo por la quita de beneficios arancelarios del SGP y las barreras al comercio, sino también por la crisis económico- financiera que atraviesa el bloque más importante de integración regional.-